Archivos Mensuales: septiembre 2014

Desde Valmayor a la Silla de Felipe II

Fecha: 27 de septiembre de 2014

Escorial

Escorial

Meteorología: Típico día nublado amenazando lluvia pero que nos respetó todo el trayecto.

Asistencia: 7/(8+1).

Ruta: Embalse Valmayor – Silla Felipe II

Estrenos: Flamante bici nueva del servidor

Por primera vez, desde que quedamos todos para estas salidas matutinas en bici, decidimos explorar nuevos territorios y, en lugar de salir desde nuestro punto habitual, cogemos los coches y hemos organizado una excursión para ensanchar nuestros horizontes. A pesar de que la organización, a lo largo de la semana, fue excelente, con un San Pío enviando ruta y detalles de cómo llegar al punto de salida, nos perdemos y parte del madrugón que nos pegamos pierde gran parte de su sentido: habíamos quedado a las 7:30 con los coches en nuestro punto de salida habitual para ir en grupo . Después de múltiples llamadas entre nosotros, Tom-Toms a todo trapo recalculando rutas hasta echar humo y, como tíos que somos todos, sin preguntar a nadie, conseguimos, milagrosamente, llegar a nuestro punto de salida objetivo: la Urbanización los Arroyos, situada al lado del embalse de Valmayor, desde donde, finalmente, nos lanzamos con nuestras bicis campo a través.

Nada más empezar, cruzamos una pequeña presa que cierra el embalse de los Arroyos para, subiendo paralelos a la linde de la urbanización de los Arroyos, alcanzar las vías del tren. En el escarpado terreno de la zona, lleno de encinas,  estreno oficialmente la bici dándome mi primer batacazo al no ser capaz de sacar la cala lo suficientemente rápido y caer a peso (bastente) sobre mi pierna izquierda. Afortunadamente, la bici sale sin un rasguño: la pierna se llevó alguno pero, sinceramente, me duelen menos de lo que me hubiesen dolido los que se habría llevado la bici nueva.

Una vez llegados al Prado de la Laguna vamos, más o menos, paralelos a la vía del tren atravesando fincas y abriendo y cerrando verjas por un paraje de dehesa espectacular.  Tras unos 9 kilómetros de llaneo, llegamos a El Escorial y subimos la cuesta que nos lleva al monasterio. En este momento descubro, muy a mi pesar, que la bici no incorpora el botón de activar el motor en las cuestas arriba por el que tanto suspiro y, aunque el peso de la bici es muy inferior al de la anterior, sufro como siempre en la escalada.

Bordeamos el monasterios y nos dirigimos a La Herrería subiendo la cuesta, otra más, hasta llegar a la Silla de Felipe II. Tomamos una de las fotos creo que más repetidas de la Comunidad de Madrid, sentándonos por turnos en la silla de granito y, tras retomar fuerzas con galletas que Ramírez ha tenido la precaución de traer, bajamos dejando La Machota a nuestra izquierda hasta la M-600 (Brunete – El Escorial) pasando cerca de Zarzalejos y de ahí, ya de vuelta, hasta el embalse de Valmayor que alcanzamos a la altura de la Urbanización La Pizarrera. Esta es la parte más divertida del camino: una cuesta abajo eterna, por caminos muy técnicos en los que bajamos a toda velocidad. Toda una delicia.

Desde ahí vamos bordeando el embalse, bastante seco por la época en la que estamos, en el sentido de las agujas del reloj para, de nuevo atravesando la presa de Los Arroyos, volver al aparcamiento, montar nuestras bicis en el coche y volver a casa por el camino directo que teníamos que haber cogido a la ida (sólo invertimos 15 minutos frente a la hora larga de la ida).

Una ruta excelente que nos ha dejado a todos un gran sabor de boca, algo a lo que también ayudó la cervecita y cafés que, a eso de las 12:30h, nos tomamos en Galapagar para cerrar la jornada, invitación de Raúl, nuestro nuevo invitado de la jornada.

La ruta de los parques

Fecha: 20 de septiembre de 2014

Parques de Madrid

Parques de Madrid

Meteorología: Algo nublado pero sin lluvia

Asistencia: 7/8 (rozando el pleno)

Ruta: Ruta de los parques

Hoy, más que MTB, nos hemos marcado una buena ruta de parques a lo largo de toda la Comunidad de Madrid, muchos de ellos, poco o nada conocidos, por la mayor parte del pelotón ciclista que vamos formando todos los fines de semana.

Esta mañana hemos sido compasivos con nosotros mismos y nos hemos dado media hora más de sueño quedando a las 8 de la mañana. Sigue siendo admirable como Carlos sigue infringiéndose estos madrugones para llegar desde la otra punta de la provincia para darle al pedal con nosotros.

Tras atravesar el monte de Boadilla y bordear el campo de golf de Las Rejas cruzamos nuestro primer parque de la jornada, el Parque de la Cuesta del Reventón en Majadahonda, un parque pequeño con las primeras cuestas de la jornada: vamos calentando las piernas.  De ahí vamos paralelos a la M-515, carretera  de Pozuelo a Majadahonda, y nos metemos en el Monte del Pilar, nuestro segundo parque, o casi, que atravesamos en dirección a Aravaca donde atravesamos nuestro tercer y cuarto parques de la jornada, el de las Cárcavas y el de Prados del Torrejón.

De ahí vamos paralelos a la calle del Arroyo de Pozuelo que por no aparecer en los mapas como parque, a pesar de ser una zona arbolada que bien merece tal denominación, no incluiré en el conteo de parques de la ruta. Seguimos a la Casa de Campo, nuestro quinto parque de la jornada, que bordeamos en su totalidad subiendo por la Avenida de Portugal hasta, pasando justo al lado del parque de atracciones, pasar la pasarela sobre la Carretera de Extremadura y cruzar nuestro sexto parque, el Arias Navarro de Aluche.

A partir de ahí pasamos por una zona arbolada en la zona de Las Cruces, el Pinar de San José camino del barrio de la Fortuna (séptimo y octavo parques de la ruta) y llegamos a Leganés, donde atravesamos el parque del Arroyo de la Canaleja, y van nueve, desde donde rodamos paralelos a la Carretera de Extremadura para atravesarla a la altura del Museo del Aire. La vuelta a a Boadilla la completamos por los descampados que rodean la Venta La Rubia.

Ya llegados, hacemos nuestra tradicional parada gastronómica de tortillas y tostadas en Boadilla para volver a casa y dedicarnos a las compras de la semana.

La próxima semana intentaremos dar la vuelta al pantano de Valmayor…..veremos qué tal queda el reto.

El Picnic

Fecha: 13 de septiembre de 2014Salida1409

Meteorología: Fresquete por la mañana que nos hace dudar de si la manga corta era la elección correcta y calor importante a la vuelta que nos confirma que cualquier otra elección hubiese sido un error.

Asistencia: 4/8

Ruta: Boadilla – El Gasco

A lo largo de la semana, el Whatsapp había estado en constante ebullición por la propuesta de transformación de esta salida en un autentico picnic. Todo un debate sobre quién ponía el jamón, quién el lomo, cómo hacer para mantener las cerves fresquitas durante la ida y dónde tiraríamos la basura después, había hecho a más de uno mirar dos veces su móvil para confirmar si el grupo en el que participaba era el de los colegas del pedaleo o se había convertido en otro, también respetable, de adeptos a las barbacoas de fin de semana. Alguno hubo que, llamando a la coherencia, propuso cambio de salida en bici por otra en coche a degustar algún cochinillo por ahí. Al final no cuajó.

Finalmente, nos plantamos cuatro a las 7:30 h donde siempre. Íbamos a ser uno más, pero una juerga inesperada con exceso de gin tonics, nos produjo una baja inesperada. Es lo que tiene seguir siendo unos pipiolos a pesar de pasar todos de los cuarenta. Era aún de noche cuando Santonja, que se incorpora al grupo tras pedalear los 6 kms que nos separan de su casa, nos deslumbra literalmente con su última adquisición: una luz de más de 2000 lúmenes con la que pretende iniciarnos en el mundo de las salidas nocturnas. En vista del carácter pseudo gastronómico de nuestras salidas que se desprende de estas crónicas, va a costar convencer a las autoridades femeninas del carácter estrictamente deportivo de tales salidas nocturnas…..ya veremos.

Una vez puestos en ruta, nos encaminamos a Romanillos y bajamos al Guadarrama para, atravesando Villafranca del Castillo, llegar al Mosca Hilton donde encontramos los globos de la foto (no somos los únicos con aficiones madrugadoras). Desde allí seguimos paralelos al Guadarrama y llegamos a la urbanización del Molino de la Hoz, subimos la calle Cetrería y llegamos a la empinada cuesta que nos lleva al camino de El Gasco. En esta cuesta me lío con el cambio, lo que me hace reducir inesperadamente la velocidad, con la mala suerte de que Jorge, que viene pegado a mi rueda, no tiene tiempo de sacar sus pies de los pedales y rueda solidariamente con su bici. Afortunadamente, la velocidad era baja y su mochila, bien pertrechada con una tortilla de patata y algunas otras viandas, juega el inapreciable rol de colchón, y no sufre daños. Tras las pertinentes disculpas, retomamos camino y, por primera vez, descendemos todo el camino hasta la presa sin poner (o casi) pie en el suelo.

Una vez en la presa, y tras lección de historia magistral de Ramírez sobre la utilidad y anécdotas de la misma, pasamos a degustar todo lo llevado. Aunque sobró algo, demostramos tener un buen apetito y poco vuelve.

La vuelta se desarrolla sin mayores contratiempos. Decidimos volver pasando por la estación de satélites de la ESA y subir, en diagonal, Romanillos. Para nuestra fortuna, los mastines que vigilan la finca están bien atados y sólo nos ladran: el día que alguno se suelte vamos a subir como nunca, pero, de momento, es sólo posibilidad que espero se siga manteniendo remota.

El próximo sábado, para satisfacción de Tabasco, propondremos retrasar la hora de salida en media hora.

Cuatro pinchazos, cuatro

Fecha: 6 de septiembre de 2014

La reparación

La reparación

Meteorología: Pensábamos que nos iba a caer la del tigre, pero las nubes y la brisa nos han salvado de asarnos.

Distancia: 76,37 kms. (récord hasta el momento en distancia de todas la recorridas por el grupo)

Asistencia: 7 / (8+2). Hoy se nos han unido dos nuevos ciclistas: Jesús y Carlos.

Ruta: Boadilla-Presa de El Pardo

Segunda salida del grupo tras las vacaciones, primera en la que se une un servidor esta nueva temporada.

Eran las 7:30 de la mañana, aún de noche, cuando todo el equipo de esta salida se ve en el sitio de partida habitual en Boadilla: como tenemos chicos nuevos en la oficina, pasamos a las presentaciones y damos la bienvenida a Carlos y Jesús, que han decidido probar con nosotros: espero que les haya gustado.

Tras una reparación de urgencia por pinchazo, el primero de Carlos hoy, salimos hacia el Pardo ya que nos apetece salida larga pero sin subidas mortales. Hace un poco de fresquete, pero no nos amedrentamos y aprovechamos todas las cuestas abajo lanzándonos a todo lo que la ley de gravedad y nuestras bicis, al mayor desarrollo posible, nos permiten a pesar de que nuestras orejas y dedos empiezan a darnos los primeros avisos de que pronto van a necesitar algo más de cariño. La cosa empieza bien.

Con los ánimos por las nubes y un buen ritmo atravesamos el monte de Boadilla y llega el segundo pinchazo. Esta vez la víctima es Ramírez, que en plena bajada debe parar y cambiar la cámara de su rueda posterior. Nada de lo que preocuparse, por lo que retomamos camino en unos minutos, y nos dirigimos al monte del Pilar. Olor a jara y pino como pocas veces y alguna corredora madrugadora con la que nos cruzamos animan al equipo que sigue a buen ritmo.

Pasado Aravaca, entramos en la Casa de Campo y bicheamos esquivando pinos por caminos un poco estrechos que hacen las delicias de los que nos gusta el mover la cintura sobre las bicis: algo de miedo sí que da ya que, en algunos sitios, el espacio no es muy amplio, pero nadie se queja y la velocidad de bajada no baja de los 30 kms/h.

Pasamos por el carril bici que corre paralelo a la Carretera de la Playa, seguimos por la carretera de El Pardo atravesando tres pasarelas y, por un camino que corre paralelo al Manzanares y pasa por detrás de Somontes, llegamos al pueblo. Aunque pensábamos que ya habíamos llegado a nuestra meta, Ramírez, oriundo de la zona, nos sorprende con un añadido al paseo inesperado y espectacular que nos lleva, entre fresnos y encinas, hasta la presa de El Pardo. Delicioso. Desgraciadamente, al llegar, Ramírez vuelve a pinchar, tercero de la mañanita. Afortunadamente contamos con reserva de cámaras y resolvemos incidencia de nuevo.

A la vuelta, con parada en El Gamo para degustar tortilla, tostada y tomar unas coca-colas con otros ciclistas que también entienden el deporte en este formato distendido y gastronómico,sufrimos el cuarto, y, afortunadamente, último pinchazo de la mañana (foto del momento en el post), de nuevo la víctima es Carlos. Cruzamos los dedos ya que, con este pinchazo, agotamos todas las cámaras que nos quedan y no podremos reparar ninguno más. Nos ha debido mirar un tuerto esta semana.

Como tenemos mucho matemático en el grupo dejo para el análisis el cálculo de posibilidades de que, en una salida de siete ciclistas, dos pinchen dos veces y ambos primero la rueda anterior y luego la posterior….me da que somos raros hasta para esto.

Espero que la próxima semana la cosa salga menos accidentada.

Las bicicletas son para el verano

Fechas:   Casi todos los días desde el 16 al 30 de agosto.

Bici del verano

Bici del verano

Meteorología: Brisa marina que acompaña los madrugones (todos los días en pie a las 8 a.m.), necesarios para soportar el paseo en agosto.

Distancia: Entre los 18 kms y los 31 kms.

Asistencia: La jefa y un servidor

Estrenos:   Más bien reestrenos de dos bicis que superan los 30 años cada una de ellas.

Rutas: Punta – El Portil, Punta – Huelva

Parafraseando la obra de Fernando Fernán-Gómez, “Las bicicletas son para el verano” , he de confesar que, a pesar que pensaba dar por cerrada la temporada con la huída vacacional, al llegar a Punta Umbría, me encontré con dos bicicletas que usábamos allá por los años 80, y que, mantenidas con esmero y algo modificadas, por aquello de primar la comodidad frente al carácter “carretera”, nos han hecho un avío sensacional a mi señora y a un servidor.

Todas las mañanas, independientemente de la hora a la que nos acostásemos el día anterior y del número de copitas de vino blanco o de cervecitas que hubiesen caído, nos levantábamos a las 8 de la mañana, nos enfundábamos los culotes y nos subíamos en las bicis a dar nuestra vueltecita matutina. Algunos días costaba, la verdad, pero he de reconocer que una vez en ruta, lo agradecíamos.

Los primeros días, por aquello de no conocer el terreno y no tener una total confianza en la mecánica de nuestras vetustas bicis, no nos atrevíamos a alejarnos demasiado y nos conformábamos con un paseito que, atravesando los pinares de Punta, nos llevaba hasta el Camping de La Bota y, de ahí, a El Portil por un camino que, paralelo a la costa, atravesaba los enebrales y pinares de la zona para dejarnos justo al lado de la Laguna.. Hay que felicitar a los ayuntamientos de la zona por tan feliz idea: la hemos disfrutado enormemente. Tras unos primeros días de contacto y ante la ausencia de problemas, nos lanzamos a dar un salto y nos decidimos a ir a Huelva. Desgraciadamente, en el primer intento, se rompe el cable del cambio de la bici de la jefa y nos damos la vuelta: admirable ver cómo con el piñón pequeño se marca una vuelta a más de 22 kms/h de media y sube las cuestas como una jabata. Tras un arreglo de emergencia, al día siguiente volvemos a intentarlo: paisaje precioso, poco desnivel, pinares, las marismas del Odiel como acompañamiento. Merece la pena ver los flamencos y todas las aves que, en estas fechas, hacen parada por la zona. Unos 30 kilómetros de llaneo muy vistoso que nos han servido para hacer un poco de piernas y no perder comba en esto del pedaleo.

La mala noticia: a pesar del ejercicio, la báscula me ha dado un buen sopapo esta mañana y vuelvo a máximos históricos. Se ve que el “pescaíto frito” ha sido más efectivo que el pedaleo. El próximo año habrá que hacer paseos más largos porque a los chocos fritos no renuncio. La Rábida se marca como objetivo.