Archivos Mensuales: noviembre 2014

Barro, sudor …….y más barro

Fecha:  15 de noviembre de 2014

Pelotón en la ribera del Guadarrama

Pelotón en la ribera del Guadarrama

Asistencia: 7 / ( 8+ 4). Crece el pelotón con nuevas incorporaciones.

Ruta: Monte del Sacedón de nuevo

Distancia: 56,41 kms.

Meteorología: Día soleado y nada frío, puro contraste con la semana lluviosa que hemos tenido.

Esta salida se nos incorporan al equipo cuatro miembros nuevos. Alguno ya había salido con nosotros alguna vez, como era el caso de Raúl y Carlos, pero para otros, Miguel Ángel y Pablo, ésta era su primera vez con nosotros. Todos resultaron unos ciclistas de muy alto nivel y unos compañeros estupendos. El pelotón va tomando fuerza poco a poco con gente de máxima calidad.

Todos nos plantamos pletóricos a las 8 de la mañana en el sitio habitual. Tras algún incidente inicial, como el pinchazo de Carlos y una caída de Jorge haciendo algún caballito, nos ponemos a dar pedales.  Aunque teníamos prevista una salida pasando por Río Chico, ruta que hemos venido llamando, familiarmente, como la salida del Paredón, cambiamos de planes sobre la marcha y decidimos intentar algo mas suave en vista de que la semana había sido lluviosa y preveíamos barro.

Nos encaminamos a Romanillos y nos tiramos cuesta abajo para alcanzar el Guadarrama. Salvo Raúl, que se nos marca una bajada a calzón sacado, todo el pelotón sufre el primer contacto con charcos y barros que nos hacen bajar con un extra de precaución y resbalando todo el camino. Una vez alcanzado el río, nos encaminamos a la carretera de Brunete, que seguimos hasta la entrada de la urbanización de la Raya del Palancar, que bordeamos para desviarnos hacia el oeste e ir a Brunete por caminos que andan absolutamente embarrados, que hacen pesadas nuestras bicis haciendo el camino especialmente duro como pocas veces antes lo habíamos sufrido. Ya, en esos primeros momentos, empiezo a darme cuenta que el pelotón está muy en forma quedándome, en casi todas las subidas, como coche escoba del pelotón y subiendo rezagado bien en solitario o acompañado por un compasivo Miguel Ángel.

Desde Brunete rodamos a Sevilla la Nueva y nos metemos en el Monte del Sacedón donde, a pesar del barro (lo encontramos por todas partes) nos atrevemos a bajar por una senda de a uno que descubrimos en la salida anterior y que hace las delicias de todos.  De allí retomamos nuestro el camino habitual y nos encaminamos al puente del ferrocarril abandonado de Parque Coimbra. En muchos tramos tenemos que ir saliendo del camino ya que las bicis se quedan atrancadas en el barro e incluso las ruedas de alguno se bloquean por la cantidad de barro adherido.

La vuelta la hacemos por Villaviciosa de Odón, atravesamos el pueblo y volvemos por los páramos que separan el pueblo de la M-50, que cruzamos por un tunel de servicio y enganchamos con la Ciudad del Santander. Afortunadamente, en ese momento, Carlos debe asistir a una call y paramos. Los minutos de descanso que la espera nos ofrece nos sirven para recuperar el aliento y afrontar los últimos kilómetros. Finalmente volvemos a casa totalmente extenuados, al menos yo, pero con ánimo para la siguiente.

El reto ha sido duro, pero son estos días los que curten. Próxima semana más.

El Monte de Sacedón

Fecha: 8 de noviembre de 2014

Santonja y Salas

En el puente de hierro del Parque Coimbra

Asistencia: 2/8. Desbandada del pelotón, que deserta en masa esta vez.

Ruta: No la puedo poner completa ya que, por primera vez, falló Wikiloc. Incluyo, sin embargo, dos fragmentos de la misma: la primera parte del recorrido de Boadilla a Brunete y la vuelta desde el Parque Coimbra. Los 20 kms centrales no quedaron recogidos.

Distancia: Aproximadamente unos 62 kms. El cuenta kilómetros también dejó de funcionar al final por lo que no tengo la distancia exacta….no fue el día de la tecnología.

Meteorología: Nublado todo el tiempo aunque sin lluvia. Fresquete.

A pesar de que han cambiado la hora hace poco y, por ello, quedamos a las 7:30 de la mañana, en lugar de a las 8h como hacíamos hace no poco, habrá que considerar retrasar la salida un poco ya que, por mucho foco que se nos gaste algún compañero del pelotón, las gafas de sol no eran el complemento más necesario en el momento de la salida.

Las agendas infantiles de nuestra prole, el desarrollo profesional de alguno que anda perdido por la campiña inglesa, las lesiones y la confesada pereza ante otro sábado sin poder disfrutar de la almohada hicieron mella en el pelotón que, este sábado, sólo contó con dos valientes: Santonja y un servidor. No por ser pocos nos amedrentamos, así que enfundados en nuestros disfraces de ciclista salimos, con mucho ánimo, a hacernos nuestros ya tradicionales kilómetros.

La ruta empezó con una primera bajada por Romanillos hasta el río Guadarrama. En lugar de bajar por nuestros caminos habituales, nos marcamos un fuera de pista, sí también existen en la bici de montaña, y, atravesando un campo precioso de color verde intenso por las últimas lluvias, disfrutamos de un primer tramo precioso y técnico. Siendo sinceros, la realidad es que no era nuestra intención ir campo a través sino que buscábamos bajar por otro camino que no era el habitual, pero como nuestro sentido de la orientación da para lo que da, nos perdimos no quedando más remedio que atravesar la dehesa por entre las encinas y las retamas.

Una vez llegados al Guadarrama, lo seguimos hasta cruzar con la M-513 carretera de Boadilla a Brunete, que aprovechamos para cruzar el río, subir la cuesta que lleva a la urbanización de la Raya del Palancar y, por un camino que la bordea, enganchar un camino entre sembrados con un importante sube y baja a la altura del arroyo del Alamillo, que nos lleva hasta Brunete.

Atravesamos el pueblo y salimos dirección Sur. Cruzamos la M-600 carretera de Brunete a Sevilla la Nueva y llegamos a los pinares del Monte de Sacedón. De nuevo aquí, sacamos nuestro instinto explorador y, en lugar de bajar al Guadarrama por el camino de siempre, optamos por un sendero que vemos a nuestra derecha y que pronto se convierte en una senda de jabalíes poco hollada donde tenemos que ir apartando ramas de encina y retama a nuestro paso. El descubrimiento de esta salida, sin lugar a dudas. Tras un par de kilómetros de pura naturaleza volvemos a un camino que, por nuestra reducida capacidad de orientación , primero tomamos, equivocadamente, a izquierdas, llegando a los arrabales de Sevilla la Nueva y luego, de vuelta, nos lleva de nuevo al Monte del Sacedón donde, esta vez sí, por asegurar, tomamos nuestro conocido camino de otras salidas.

A partir de ahí, lo que debía ser una vuelta tranquila por tratarse de una ruta que ya hemos hecho muchas veces, no deja de tener su anécdota divertida cuando, tomamos mal una desviación y acabamos metiéndonos en una granja de la que nos sale un perrazo suelto con aviesas intenciones. Afortunadamente vamos bien de fuerzas y el perro no nos alcanza.

Para cerrar la ruta, nos marcamos las tres subiditas mortales con las que nos remata este paseo: la primera, la que nos lleva desde las orillas del Guadarrama a el vado del Sacedón, la segunda, la que sube del arroyo del Junqueral a la M-501 y, para terminar, las dichosas y siempre sufridas cuestas de la urbanización El Bosque que estoy seguro odiar de por vida. He de decir, sin embargo, que subo todas honrosamente….algo estaré mejorando.

La próxima salida espero que, sino mejor, sí más populosa. Seguiremos contando.

¡¡Ánimo Ramírez!!

Árbol caído

En mitad del bosque

Fecha:    1 de noviembre de 2014

Asistencia: 4/8

Ruta: Boadilla-El Gasco -Majadahonda

Distancia: 52,9 kms.

Meteorología: Último día de buen tiempo del otoño, por lo que parece.

Este sábado hemos sufrido el primer, y espero que último, accidente grave del pelotón. Tras una salida memorable por la combinación del tiempo, el paisaje y lo completo de la ruta, se nos ha quedado a todos un terrible sabor de boca por el accidente que ha sufrido Ramírez cuando ya estábamos a punto de tomarnos nuestros tradicionales pinchos y tostadas de cada sábado. En una cuesta abajo, que conocemos como la palma de nuestra mano, Javier se lanza a toda velocidad con tan mala suerte que, al intenta sacar la rueda delantera de un surco que no había podido evitar, uno de los cuernos de su manillar queda enganchado en la valla del campo de golf de Las Rejas, sale volando por encima de su bici y acaba aterrizando unos metros más abajo, totalmente a plomo, sobre la parte izquierda de su espalda. Tras unos interminables segundos, en los que no puede ni hablar y difícilmente respirar, queda tirado en el suelo donde unos más asustados que diestros compañeros de pelotón intentamos ayudarle, primero manteniéndolo tumbado para, después, ayudarle a erguirse y volver pedaleando, muy tranquilos, hasta su casa. Como el chico es duro de pelar, no se nos queja mucho, lo que nos hace creer que la cosa acaba en un susto con moratón. Desgraciadamente, a la vuelta va a urgencias donde le diagnostican una costilla rota y un neumotórax que, como nos ha contado posteriormente , le cuesta pase por el quirófano y drenaje pulmonar…….todo un golpe físico para él y para el ánimo de todos nosotros.

Los detalles del paseo los tenéis en el enlace de la ruta. El camino es precioso con una subida a molinillo por camino pedregoso, exigente pero divertido, desde la calle principal de la urbanización Molino de la Hoz hasta la presa del Gasco. Luego, rodeamos la urbanización por el norte siguiendo una senda bien tupida entre encinas y jaras. Un paisaje maravilloso. Algunas de las fotos, como la de esta crónica, no parece que se puedan encontrar a tan pocos kilómetros de Madrid. Realmente sorprendente.

Una vez llegados a Las Matas, la vuelta por terrenos más áridos no desmerece la ruta: constante sube y bajas para hacer piernas hasta llegar a Majadahonda que atravesamos por el carril bici. Si bien el carril no tiene mayor queja he de confesar que no acabo de entender la manía de todos los alcaldes que han tenido la buena idea de hacer este tipo de infraestructura de estar haciendo a los ciclistas pasar de un lado a otro de la calle….misterios insondables de la política.

Para terminar,  y como no puede ser de otra manera, enviarle los mejores deseos de recuperación para nuestro aguerrido compañero y esperamos que se mejore pronto para seguir enseñándonos rutas como las que nos hicimos este sábado. ¡¡Ánimo Ramírez!!.