San Valentín en la Casa de Campo

El descanso del pelotón

Bajo los pinos de la Casa de Campo

Fecha:   14 de febrero de 2015

Asistencia: 5

Meteorología: Soleado al inicio, con temperaturas suaves para las fechas en las que estamos, ya se nota que va terminando este invierno y algunas nubes cuando llegábamos a Boadilla

Ruta: Boadilla – Casa de Campo – Venta La Rubia

Distancia: 55,43 kms

Aunque el día se prestaba al romanticismo y el título pueda inducir a lecturas malintencionadas, no hubo más roce entre los miembros del pelotón que el necesario acercamiento para caber en el tradicional selfie de Santonja que ilustra esta entrada.

Como buenos españoles somos unos estupendos improvisadores, razón por la que, hasta las 8 de la mañana del sábado no supimos ni cuántos íbamos a ser ni a dónde nos dirigiríamos. Bien es cierto que, a lo largo de la semana, se estuvieron barajando opciones tan violentas como una subida al Paredón (subida de Río Chico) pero, afortunadamente, se descartaron. Después de algunas semanas de parón, podría haber sido mortal intentarlo, al menos, para un servidor que no andaba bastante sobrado de fuerzas aunque sí de kilos. Los propósitos de fin de año han quedado atrás y, en concreto, éste de adelgazar y ponerme en forma, enterrado. ¡Débil que soy!. No soy nada en comparación con algún avezado integrante del pelotón que, reviviendo viejas aventuras del pasado, salió de juerga el día antes, volvió tan perjudicado como dormido en el búho de las 3 a.m. a Boadilla y se puso a la cabeza del pelotón casi todo el recorrido: tenemos héroes reales a nuestro lado.

En cuanto a lo puramente ciclista, paseo tradicional con salida desde donde siempre atravesando el Monte de Boadilla para, bordeando el campo de golf de Las Rejas, llegar a Majadahonda, Aravaca y al Lago de la Casa de Campo. A la vuelta, en lugar de pasar por la Clínica Quirón, como solemos hacer, nos volvemos por Aluche, Leganés y, ya paralelos a la A-5, acabar cruzándola a la altura del Museo del Aire. Desde ahí atravesamos la yeguada Rosales y volvemos a Boadilla por los páramos de la Venta la Rubia.

Ya en Boadilla, parada para “repostar” en el O’Carro donde, al más puro estilo tertuliano radiofónico, hacemos radiografía de la situación económica mundial delante de unas cerves y unas patatas revolconas. Aunque en estas paradas siempre nos quedamos fríos y nos cuesta volver a subirnos en las bicis, no deja de ser uno de los mejores momentos del paseo.

La próxima semana espero que más y mejor.

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