Archivos Mensuales: abril 2015

A Las Matas por El Gasco

El Gasco

Tabasco y un servidor desde El Gasco

Fecha: 18 de abril de 2015

Asistencia: Nos quedamos en cuadro, sólo 2 de 7.

Meteorología: Nublado, pero muy buena temperatura. Algo de viento a la vuelta.

Ruta: Boadilla – Las Matas

Distancia: 52,01 kms.

Y todo empezó, más o menos, como siempre. A pesar de los intentos de adelantar los planes y que no tuviéramos que esperar hasta bien entrada la madrugada del sábado, nuestro espíritu ibérico se impuso y no conseguimos cerrar ni ruta ni asistencia hasta bien pasadas las 23 horas del viernes y, gracias, ya que tan sólo Tabasco y yo estábamos a las 8 de la mañana en el sitio habitual de salida. Eso sí, ni idea de hacia donde dirigirnos.

Como no había hora de llegada optamos por una visita a la presa del Gasco. Tras subir la cuesta inicial de la urbanización de Parque Boadilla, atravesamos la finca Romanillos donde nos dimos el primer susto. Nada más entrar nos encontramos con un perro suelto que, al vernos, se agacha y esconde, lo que, engañosamente, nos tranquiliza ya que, en realidad, lo que hacía era buscar a un colega: un enorme mastín suelto que, esté sí, nos hace darnos la primera carrera del día ya que, con no muy buenas intenciones, se lanza tras nuestras ruedas. Mentalmente nos apuntamos que, a la vuelta, mejor buscar ruta alternativa, cosa que finalmente hicimos.

Hasta el pantano de la urbanización Molino de la Hoz nada más importante que resaltar. Atravesamos la urbanización evitando las calles por el camino que, en su día, nos enseñó Ramírez y que sale desde la parada de autobús de la C/ Camino Real. Desde nuestra última visita vemos que han mejorado el camino con unas vallas para hacerlo más agradable. Subimos hasta la Presa y las pulsaciones se disparan: Tabasco llega a las 178. Ya allí, barrita de chocolate al gaznate y decidimos volver por Las Rozas. Tras un dubitativo inicio que nos hizo equivocar el camino, enlazamos con el sendero que rodea la urbanización por el norte y desemboca en la carretera de La Coruña a la altura de Las Matas. Todo un lujazo por lo frondoso del terreno y la ausencia de barro.

Llegados  a la estación de Las Matas llaneamos paralelos a las vías del tren cruzándonos con mucho ciclista que, no sé si por lo temprano del momento,por el esfuerzo, por ser extranjeros o por falta de asistencia a clase cuando explicaban aquello de la educación y devolver el saludo, en muchos casos, ni se molestan de dar un buenos días o un hola…..en fin, las buenas costumbres que se van perdiendo.

Llegados a Las Rozas, atravesamos el casco urbano y pasamos a Majadahonda donde nos recorremos el pueblo por el carril bici que nos lleva hasta las oficinas de Mapfre y finalmente al Monte de Boadilla.

Esta vez no hubo, y se echaron de menos tanto el pincho de tortilla y las cerves como el habitual Selfie de calidad de Santonja. Intentamos solventar lo mejor que pudimos lo segundo, pero no quedó igual, la experiencia es un grado.

PD: Por la tarde nos animamos con la familias y junto con otro fijo de estas salidas, el amigo Llamosas y su familia, nos damos una vuelta por Boadilla donde las peques, y las no tan peques, aguantan como unas jabatas 12 kilómetros subidas y bajadas.

Hasta Valdemorillo

Sobre la presa del Aulencia

Sobre la presa del Aulencia

Fecha: 28 de marzo de 2015

Asistencia: 4 de 7

Meteorología: un día de calor de primavera

Ruta: Boadillla – Valdemorillo

Distancia: 49, 3 kms

Pues aquí que estábamos otra vez para hacer una ruta sencilla que midiera nuestro grado de forma de cara a las vacaciones de Semana Santa. Nos propusimos una salida tranquila por terreno conocido que nos permitiera medir si estábamos recuperados totalmente de las gripes y demás males invernales y, en algún caso, como punto de toque para saber si, al día siguiente, alguien – el, ese día, quejoso Ramírez -se atrevía a unirse al pelotón avanzado que iba a hacerse el Boadilla El Escorial del tirón.

Empezamos tirándonos por las cuestas de Romanillos hasta Villafranca donde, salvo algún campesino que había arado los caminos que habitualmente usamos, no encontramos mayores inconvenientes….bueno, miento, Santonja cae por tres veces en el terreno arado y, si no es porque el terreno estaba húmedo por las últimas lluvias, se nos habría hecho algo.

De ahí pasamos a Villanueva del Pardillo, y por la carretera del aeródromo, nos marcamos la subida hasta cerca de Colmenarejo para, desde los más alto. bajar a la presa del Aulencia donde nos tomamos la foto de la crónica de hoy. En lugar de hacer como siempre, y volver sobre nuestros pasos, atravesamos la presa y nos encaminamos hasta Valdemorillo por una cuesta que tampoco anda mal. Tabasco, con la excusa de que no puede con su alma, sale de avanzadilla y no hay quien le alcance hasta llegar a lo más alto. Curiosamente, servidor aguanta razonablemente bien las subidas, ¿empezaré a estar en mejor forma?….

Desde Valdemorillo, y pasando por el cementerio del lugar, nos aventuramos por una serie de caminos que, cuesta abajo, son una delicia (ni pensar la pesadilla que deben ser de subida) que nos llevan al cerro del Lobo y de a Villanueva de la Cañada donde repostamos en una de nuestras cafeterías habituales como punto previo a la vuelta por Romanillos donde, un cansado Tabasco, da señales de ir pagando su partido de pádel de la víspera.

La Semana Santa se ha pasado sin dar un pedal……ganas que tengo de volver. Espero que pronto tenga algo nuevo que incluir en este blog.