Archivos Mensuales: junio 2015

Balance del curso escolar (junio 2014-junio 2015)

Resumen del 2015

Resumen del 2015

Fecha: 27 de junio de 2015 (cumpleaños de un servidor)

Asistencia: 3 de 7

Distancia: 53,32 kms

Ruta: Boadilla – Las Matas en sentido contrario a las agujas del reloj.

Meteorología: Lo propio de primeros de verano, calor, calor y más calor.

Estrenos: Bonito culote que me han regalado por mi cumple.

Parece que no, pero en este mes de junio he batido todos mi récords con más de 300 kilómetros recorridos y un desnivel acumulado de 3,870 metros, casi el doble de lo que viene siendo un mes habitual. Estos números, extraordinarios para mí, me han hecho preguntarme ¿Cómo me he podido “enganchar” tan tonta y perdidamente a esta afición del ciclismo de montaña ?.

Con esta duda me he ido a revisar mi cuenta de Wikiloc y mirar qué he hecho este último año en busca de alguna pista para responderme. En retrospectiva, y desde la humildad que debe tener alguien que, como yo, no está en forma desde que dejó atrás los veinte años, no me queda más remedio que confesar que me  he sentido un poco orgulloso de estas 57 rutas completadas a lo largo de este año con sus más de 2,350 kilómetros recorridos (casi la misma distancia que separa Sevilla de Fráncfort) y sus 25,000 metros de desnivel subidos (tres subidas al Everest) a base de pedal,  golpe de riñón y sufrimiento.

Y, yendo algo más allá, me he puesto a pensar en los “añadidos” que me he encontrado sin esperármelos y que no son los puros méritos deportivos :

  • El descubrimiento de los parajes naturales y paisajes que, sin saberlo después de vivir más diez años en Boadilla, he conocido y visto helados, ardientes y polvorientos, verdes como postal de montaña suiza, secos como desierto, embarrados como jungla del Sudeste asiático en época de lluvias. Todo un descubrimiento que de por sí ya vale la pena.
Con el pantano del Molino de la Hoz a la espalda

Con el pantano del Molino de la Hoz a la espalda

  • Las “aventuras” sufridas y que han ido desde el pinchazo, a la caída por barranco y/o cuesta, el desollón por no sacar a tiempo las calas del pedal, las roturas de cadena con su consiguiente vuelta en tren ligero a casa , las persecuciones por mastines cabreados y un largo etcétera de pequeñas cosas que nos han ido pasando.
  • Y, sin lugar a dudas, ese pelotón, creciente y menguante en función del clima, la hora de salida o la permisividad de las jefas, de lo que hace un par de años éramos auténticos desconocidos que, a costa de compartir madrugones, sudores, buen ambiente y avituallamientos a base de pincho, torrezno, barrita energética y geles de frutas y galletas se ha convertido en el mejor elemento de un cóctel al que difícilmente se puede negar nadie.

Al menos para mí, son razones suficientemente explicativas que responden a mi pregunta. ¡Que siga la fiesta!.

Ya en cuanto a la salida del Sábado sólo contar que sobrevivimos a una solana de importancia haciendo una de nuestras clásicas rutas, de ésas que nos despachamos últimamente, y que no bajan de los 50 kilómetros. Nada comparado con lo que nos prometimos hacer el próximo fin de semana: la subida al Paredón…..Voy encomendándome a Santa Isabel, que es la santa del próximo sábado.

Y sin querer, nos han caído 50 kms

Llegando a Villaviciosa

Llegando a Villaviciosa

Fecha: 20 de junio de 2015

Asistencia: 2 de 7.

Ruta: Curso medio del Guadarrama

Meteorología: Calor desde bien temprano con el termómetro por encima de los 30º casi todo el recorrido.

Distancia: 48,52 kms

Estrenos: Ninguno.

Llegando a Villaviciosa

Llegando a Villaviciosa

Con la llegada del viernes los móviles y, concretamente, el Whatsapp del grupo, resucita con fuerza con propuestas de rutas y algún que otro mensaje de pique. Sin embargo, esta semana, quizás por el calor que se preveía y por las muchas actividades de cierre de curso que, bajo nuestro rol de papás, nos suelen tocar por estas fechas de cierre de curso escolar, las horas del viernes iban pasando lentamente y el grupo no daba señales de actividad. Menos mal que, ya al final del día, un par de osados nos lanzamos el desafío de una salida temprana y organizamos una ruta, casi privada, de entrenamiento suave o, al menos, eso es lo que nos habíamos propuesto.

A las 6:30 de la mañana, sí, a una hora indecente en la que, como decía Sabina, se mezclan el borracho y el madrugador, nos plantamos en Viñas Viejas sin idea de la ruta a realizar y confiando en nuestra ya legendaria capacidad de improvisación. Con más sueño que en otras ocasiones nos dirigimos a Romanillos donde, en una mecánica que ya se está convirtiendo en rutina, los perros que cuidan los rebaños nos hacen correr de lo lindo. Un día de estos días o los perros corren más o los ciclistas menos y tenemos un disgusto…..en fin, gajes del oficio. Aprovechando el fresquito de la mañana recorremos en dirección sur en paralelo al río Guadarrama con un paisaje maravilloso y

una luz de amanecer claro y sin nubes. Tras cruzar la M-513 por debajo, llegamos al club de Golf del Bosque y de ahí pasamos, también por debajo de la M-501 (la carretera de los pantanos) para atravesando un pinar llegar hasta Villaviciosa de Odón. Aquí, ya con el sol calentando, nos tomamos las fotos de esta crónica.

Tras pasar el pueblo recorremos los caminos que atraviesan páramos llenos de conejos, perdices y torcaces que, quizás acostumbrados a la presencia humana, en muchos casos no

hacen especiales esfuerzos por esconderse a nuestro paso. Al poco pasamos por encima de la M-50 y, desde la Ciudad Financiera del Santander, nos dirigimos al Monte de Boadilla al que llegamos bordeando el palacio del Infante D. Luis. Un par de subidas, una bajada tranquila por el sendero que cruza en diagonal el monte, rodar por el camino paralelo a Monte Alina y una subidita final hasta la carretera de Boadilla a Majadahonda nos dejan en la urbanización de Valdepastores desde donde nos enfilamos ya de vuelta a casa.

A lo tonto, cincuenta kilómetros de entrenamiento por caminos bien conocidos y agradeciendo ya, a eso de las 10:30h, el madrugón tanto por contar aún con todo el fin de semana como por delante sino también por habernos ahorrado el sofoco del calor que empezó a caer de plano a partir de ese momento.

La semana que viene, más.

Sesión doble de kilómetros

Servidor tras la paliza

Servidor tras la paliza

Fecha:      14 de junio de 2015

Ruta: Boadilla – Silla de Felipe II

Distancia: 83,67 kms

Meteorología: Un día ideal para hacer esta ruta. Nublado durante la mayor parte del trayecto, con ligera brisa fresca y alguna gota. Nada del temible calor habitual a estas alturas de junio

Como la ocasión lo merecía: ya llevaba un par de intentos para hacer este ida y vuelta al Escorial desde Boadilla (para algunos es ya la tercera vez, pero yo siempre había fallado), quedamos a una hora tan temprana como intempestiva: las 6:30h de un sábado…..¡¡eso duele!!, y me reafirma, cada día más, en que esta afición del ciclismo tiene un importante componente de masoquismo. De no ser así no se explicaría este amor por los madrugones de fin de semana.

Por aquello de no perder ni un minuto, al poco de acabar de montar bicis, activar los wikilocs de turno y acabar de desperezarnos, nos lanzamos por las dehesas de Romanillos rumbo al Guadarrama. Las lluvias de los días anteriores han asentado el polvo aunque no han sido suficientes para crear charcos, de lujo. De momento la ruta es bien conocida: Villanueva del Pardillo y subida del aeródromo donde, hasta los más osados que van siempre retándose en las subidas, racionan esfuerzos.. Llegada a un Colmenarejo desierto, que atravesamos hasta llegar a la fuente del Navazo ,desde donde, descendiendo por caminos, llegamos hasta el pantano de Valmayor que rodeamos por su parte norte enganchando con el inicio de una de nuestras clásicas salidas al Escorial: el parking de Navalquejigo. Momentos de disfrute en caminos en el bosque de encinas y fresnos para, tras ir cruzando las siete puertas (estas vez sí que contamos siete), llegar al Escorial.  Subida, primero al monasterio por los tres empinados tramos de calle que llevan desde la carretera hasta la entrada del monasterio y, de ahí, a la silla de Felipe II. Aunque, con el entrenamiento, algo he ido mejorando, sigo quedándome descolgado en estas subidas y llego, muerto como siempre, al final de cada una de ellas. Un, siempre compasivo Santonja, se me une en las subidas y me acompaña en mi sufrimiento: se agradece.

Desde allí, bajada por caminos llenos de piedras y subida posterior hasta Valdemorillo. En una de las bajadas sufrimos un pinchazo. Para incrementar mi confusión acerca de la cámara ideal, descubro que las cámaras rellenas de gel también se pinchan y, lo que es peor, no se pueden vaciar fácilmente y se sacan con mucha dificultad. Más información para decidir si, finalmente, evoluciono desde mis tradicionales cámaras de aire, aunque de momento nada definitivo.

Desde el cementerio de Valdemorillo tomamos un camino, técnico y en cuesta abajo, donde nos lanzamos a toda velocidad en la más pura inconsciencia. De hecho, ni unos moteros que competían por el camino con nosotros, logran pasarnos. Algún día nos vamos a dar una de aúpa….

Para finalizar la vuelta, una subida por Romanillos, donde a puro molinillo y ya tirando de las reservas de fuerza y vaciando lo poco que quedaba de agua en el bote, logro, a duras penas, llegar a la parte más alta con la ayuda de Santonja, que se vuelve a quedar para animar. Todo un detallazo. Si no es por él, me da que me tendría que haber bajado de la bici en el camino y subir andando.

Casi seis horas de bici después y sin haber parado a degustar nuestros típicos torreznos o tortillas, llegamos molidos, pero contentos, de vuelta a casa.

A pesar de la inevitable siesta y el arrastrarme por la casa el resto del día, las piernas no se han recuperado del todo hasta esta mañana de lunes como tampoco se ha desinflado el orgullo de haber superado con creces la ruta más larga que he hecho hasta el momento Todo un reto completado.

Desayuno en el Pardo

Parada en El Gamo del Pardo

Parada en El Gamo del Pardo

Fecha: 6 de junio de 2015

Asistencia: 4 de 7

Ruta:  Boadilla – El Pardo

Distancia: 69,76 kms.

Meteorología: Calor, mucho calor. Los botes de agua tuvieron que ser rellenados más de una vez para aguantar el paseo.

No se puede improvisar más: habiendo quedado para ir al Escorial, acabamos en el Pardo….y eso que, al empezar, por aquello de que no habíamos madrugado todo lo que habíamos previsto, decidimos hacer algo más corto y volver temprano. Pues ni por esas, cayeron 70 kilómetros de aúpa en uno de esos días de solano que hacen afición. Será el carácter hispano ese que nos caracteriza.

Nada de lo que quejarse, sin embargo. Buen ambiente, mucho pedaleo, desayuno con pincho en El Gamo del Pardo y, lo mejor, el descubrimiento de una variante técnica con pendientes de escándalo, curvas de 180 grados y toboganes de puro profesional que, a la altura de los túneles de la M-40 y tras bordear el campo de golf, nos hace sentirnos como en un vídeo de esos que, a veces, vemos en Youtube, con algún “pirao” de protagonista que se pasa todo el rato al borde del despeño.

Se nota, además, que el personal está en plena operación bikini y no dejan de cruzarse con nosotros hordas y hordas de ciclistas y corredores dejándose la piel y parte de los excesos del invierno en cada cuesta. Un día perfecto de finales de primavera.

Como nota ciclista, simplemente comentar que nuestro Santonja está cada vez más enamorado de la bici que se ha alquilado y ya ha encargado una de 29′ para el próximo fin de semana. Una preciosa Trek Fuel EX 9 29. Para celebrarlo, toca jornada intensiva el sábado que viene y paseo al Escorial, esta vez, sí, con madrugón ya acordado entre los ultras del pelotón. A las 6:30 donde siempre.

Iremos contando.

Aprovechando el festivo

La bici: Merida Big Seven CF Edition 2014

La bici: Merida Big Seven CF Edition 2014

Fecha:   4 de junio de 2015, Corpus Christi

Asistencia: Aunque se había organizado a última hora para el jueves, fallo para apuntarme a salida con Vicente al que le debía este paseo.

Ruta: Boadilla – Valdemorillo

Distancia: 50,9 kms.

Meteorología: Día duro de calor a pesar del madrugón

A los que nos gusta el campo ya un poco quemado e ir por caminos bien secos y polvorientos, esta ruta no tiene desperdicio. Pocos kilómetros de carretera, escasamente los que cruzan Villafranca del Castillo y los que hay que hacer para cruzar Valdemorillo antes de llegar al cementerio y mucho subir y bajar por caminos de dehesa entre encinas, fresnos y pinos llenos de piedras y polvo.

Esta vez el paseo empieza a las 7:45h para enfilar hacia Romanillos. La primera cuesta, aún fríos, de Las Lomas duele, pero la bajada hasta el Guadarrama, esta vez sin perros sueltos que nos persigan, nos pone a tono enseguida. Kilómetros de rodadura por Villafranca del Castillo y primeras subidas a la salida del Villanueva del Pardillo. Seguimos hasta al aeródromo para subir dirección Colmenarejo y llegar a la presa del Aulencia.

Vicente y yo en la Presa del Aulencia

Vicente y yo en la Presa del Aulencia

Por aquello de ponerle un pero, se ve que, por la falta de agua, la capa de algas que cubre la superficie el pantano le da un color verde bastante poco saludable y sospechoso. Toda una lástima ya que el paisaje es espectacular, casi tanto como los últimos metros de bajada que, esta vez, casi consigo hacer sin bajarme de la bici (exagero un poco). Todo un reto para próximas ocasiones.

Ya al otro lado de la presa, tomamos nuestras barritas energéticas, aún no hemos caído en las garras de los geles, y empezamos la subida a Valdemorillo. La verdad sea dicha, las piernas ya empiezan a quejarse, pero conseguimos subir incluso adelantando a alguno que otro.  Poco que contar ya hasta que, cruzando el pueblo, recorremos paralelos la tapia del cementerio y nos lanzamos cuesta abajo por los caminos que nos llevan hasta Quijorna. El entusiasmo de la bajada me hace pinchar, aunque más que un pinchazo parece un reventón. Las piedras y la velocidad a la que bajamos seguro que están detrás del incidente, ya que no encontré clavo alguno al cambiar la cámara. Se abre interesante, y por lo que parece, recurrente debate sobre la idoneidad de las cámaras de gel o las famosas tubeless. Sigo sin tenerlo claro.

Tras el pequeño incidente, retomamos el descenso y, a pesar de algunas dudas, encontramos el camino correcto y, al poco, llegamos a Villanueva de la Cañada, donde, tras rellenar los botes de agua, nos volvemos a Boadilla subiendo Romanillos. Por el camino nos vamos encontrando con más de un damnificado de la calorina que se está dejando sus últimas energías en la subida. Nadie dijo que esto fuera sencillo.

El descanso del guerrero

El descanso del guerrero

Para cerrar el día, nada como unas cervecitas para darle un digno colofón de la etapa, eso sí, como no había nada abierto no nos quedó más remedio que tomarlas en el Burger King, donde, como todos sabemos, no están al uso los tradicionales torreznos y tortillas con los que solemos homenajearnos.

Para la próxima no pueden faltar.