Archivos Mensuales: agosto 2015

Material defectuoso

Cámara 27,5 BT WIN

Cámara 27,5 BT WIN

Fecha: 8 de agosto de 2015

Asistencia: 2 de 7. Como todos los veranos, la huida por vacaciones se nota.

Distancia: 45,86 kms.

Ruta: tradicional paseo a la Casa de Campo

Temperatura: Bendita nube que nos acompaña todo el camino y nos protege de los seguros 40 grados que nos habrían caído a la vuelta seguro.

Si bien, desde una perspectiva puramente ciclista, el paseo no tuvo mayor interés más allá de la casi soledad en que Santonja y yo mismo arrancamos a las 7 de la mañana del lugar habitual de salida para, atravesando el monte del Pilar y Aravaca llegar a la Casa de Campo por la Carretera de las dos Castillas y atravesarla por los pinares aledaños a la vía del tren, para acabar en el Lago con vuelta por Somosaguas y Monteprínicipe.

La nota de la jornada la dio, sin lugar a dudas, el chasco que me dí con el material que siempre llevo ante posibles incidencias. Precavido que me creía yo.

Al poco de llegar a Pozuelo, en el parque de las Cárcavas, noto que la rueda posterior se desinfla, por lo que paramos y empezamos con la operación de reemplazo de la cámara. Como ya he roto más de una y más de dos palancas de cubiertas con mi bici, me había hecho con unas reforzadas que, esta vez, sí que aguantan y me permiten sacar la cámara (sí, aún no he “tubelizado” mis ruedas, todo se andará) reemplazándola por otra, la BTWIN de la foto, que, si bien es cierto que tampoco tiene un coste para arruinarse 2,99€) tampoco es como para que, después de montarla, con algo de sufrimiento por la torpeza que me caracteriza, resulte que ni siquiera se llene. Tras media hora probando con mi bomba  primero y con la de Santonja después, no nos queda más remedio que darnos por vencidos y volver a montar la original, que si bien no se desinfla del todo, nos obliga a ir parando cada pocos kilómetros para conseguir un mínimo de adherencia al camino y no matarme con el constante “culeo” de la bici.

No contento con el incidente, y ya tranquilo en casa hoy, vuelvo a ponerme manos a la obra para cambiar la dichosa cámara pinchada por otra nueva, esta vez de otra marca, y…..sorpresa, ¡¡me vuelve a pasar lo mismo!!. Sinceramente, yo ya no sé qué pensar: ¿hay algo extraño en la configuración de mi bici que sólo permite un tipo específico de cámaras?….lo dudo, no es la primera vez que pincho y nunca había tenido problemas. ¿Serán mis bombas que sólo inflan un tipo de cámaras determinadas?.Tampoco. Al final parece que sólo es tema de suerte ya que, a la tercera, consigo con una cámara de otra marca, sustituir la pinchada e ¡¡inflarla!!.

En fin, todo una aventura para una avería de los más normal. Por si acaso, y ya que tenía tiempo, pongo un parche a la antigua, que se infla sin problemas, y mañana, sin falta, me paso por el Decathlon a que, por lo menos, me devuelvan el dinero, que el tiempo perdido de la tarde del domingo ya no me lo devuelve nadie como tampoco nadie me resarce ya de la vuelta a tres por hora que me tuve que marcar el sábado. Espero que, por lo menos con el tema de la devolución, no me pongan problemas.

Iré contando.

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Primera salida nocturna

Lámpara montada en el manillar

Equipamiento nocturno

Fecha:    4 de agosto de 2015

Asistencia: 3 de 7

Distancia: 30,23 kms

Ruta: Zigzagueo por el monte de Boadilla.

Temperatura: fresco con subidas increíbles de temperatura en la zonas elevadas del monte.

Aunque el tema de una salida nocturna ya se había barajado en el pelotón con anterioridad, confieso que era una experiencia que me hacía dudar.  Salir por unos caminos oscuros como la boca de un lobo con una lucecilla, como aquella de nuestros años mozos, que se alimentaba por una dinamo pegada a la cubierta de la rueda delantera, que hacía un ruido infernal, que daba una exigua luz y que exigía mucho más esfuerzo en las subidas, era algo que, a priori, no me convencía. Se ve, sin embargo, que ayer me cogieron con las defensas bajas y, casi sin quererlo, me dejé liar. Así que, al salir de la oficina, en vez de ir a mi casa, acabé en la consabida tienda de bicis (en alguna otra ocasión hablaré de la pasta por la que me está saliendo esto de bajar medio kilo de peso al año) para comprarme una luz, de esas maravillosas, de las que tanto me habían hablado.

A eso de las seis de la tarde, ya más feliz que una perdiz, era el orgulloso poseedor de una Rider F3800 . Una luz blanca de 3800 lúmenes que parecía, por lo que los expertos del pelotón me habían contado, cubrir con los mínimo exigidos. El equipo resultó ser de sencillo montaje: una batería adherida al cuadro por velcro y una lámpara que, por medio de una goma flexible, se ajustaba al manillar. Nada complicado, incluso para un patoso como yo.

Tras montar el cacharrito y caída la noche (21:30h) salimos a afrontar nuestro (pen) último desafío. Aunque habíamos pensado ir al Coto y después pensamos pasar por el Monte del Pilar, finalmente acabamos en nuestro querido, y conocido, Monte de Boadilla, quizás condicionados por aquello del temor a algún golpe por terreno no tan sabido. Tras algunos ajustes de la posición (la luz resultó de lo más efectiva, pero había que centrarla un poco y ajustar el ángulo de inclinación) la experiencia no pudo ser más divertida. Subir cuestas sin saber cuándo acaban, tirarnos por senderos de a uno a toda velocidad viendo escasamente unos metros delante de nuestras narices y una temperatura de lo más aceptable, hicieron de la salida una de las más excitantes de los últimos meses. No faltó ni una experiencia casi romántica apagando las luces en mitad del bosque y mirando las estrellas. Todo un espectáculo a pesar de la contaminación lumínica de los pueblo aledaños.

De lo más sorprendente: la cantidad de gente con la que nos cruzamos. Alguno, sin temor alguno, incluso por los parajes más inhóspitos marchaba en solitario de lo más valiente o inconsciente, aún no estoy seguro, bajando a toda velocidad por veredas imposibles.

Tras 30 kilómetros de sube y baja, nos volvimos a casa, aún con el subidón de adrenalina, donde tras ducha y cena ligerita, tocaba cama y madrugón al día siguiente: si acaso el único pero de la experiencia, el poco sueño.

Hubo consenso: hay que repetir.