Archivos Mensuales: diciembre 2015

Hasta mis debilidades son más fuertes que yo

IMG_0147Fecha: 19 de diciembre de 2015

Asistencia:  5 de 7

Distancia:   51,25 kilómetros de llaneo

Ruta: Boadilla – Leganés

Estoy a punto de tirar la toalla….la báscula está desmadrada y no hay forma de hacerla volver a los estándares habituales. Sé que me tiene inquina, pero no sabía que fuera tan rencorosa….aunque, la verdad, tampoco sé de qué me extraño. Con tanta salida a cenar con compañeros de carrera, compañeros del trabajo y quien se tercie ya puedo pedalear, ya.

Si, además, tampoco me ando con miramientos con el menú, que siempre es bien completo en grasas, colesterol y todo lo que te dicen los médicos que debas evitar, evidentemente, el resultado no puede ser otro. Ahora me arrepiento, sí, pero bien que me supieron para cenar esa buena fabada asturiana, con todos sus avíos, y esos callos bien suaves que me metí entre pecho y espalda. Ojo, que estas exquisiteces nunca se sintieron solas, siempre estuvieron acompañados de todo lo que lo pueda acompañar…..así no hay quien pueda.

Confío en que, con la llegada del 2016, me enmendaré. Para eso están los propósitos de año nuevo, aunque tampoco confío en ellos en exceso. En el soy como Felipe, aquel personaje de Mafalda, siempre insatisfecho consigo mismo y que estaba convencido, como reza el título de la crónica del día, que hasta sus debilidades eran más fuertes que él.

Felipe

En lo ciclista, la jornada no tuvo muchas sorpresas. Entre mi estado lamentable de forma y que alguno hacía ya semanas que no salía, nos propusimos paseo tranquilo y así hicimos. Salida desde Boadilla para dirigirnos, atravesando la Venta de La Rubia, a la carretera de Extremadura, A-5 ,y de allí llegar a Leganés para volvernos por el barrio de Aluche. Luego vuelta pasando por la Casa de Campo y  llegada a Boadilla por los páramos detrás de los cines Kinépolis.

Unos 50 kilómetros de llaneo para hacer piernas que disfrutamos como enanos ya que ni frío hacía.

Como anécdotas, resaltar nuestra sesión fotográfica: me llevé la cámara y salimos inmortalizados en un pase de modelos que, por minutos, pasó de ser exhibición ciclista a pantomima cómica por las posturitas de alguno encima de la bici…..no publico imágenes para no dañar la reputación de nadie y nuestra falsa alarma mecánica cuando alguno, ingeniero tenía que ser, equivocando la posición del cambiador en el manillar, pensó, no por poco tiempo, que había estropeado el desviador de platos cuando, en realidad, estaba intentando cambiar el piñón más allá de lo que la cassette ya permitía.

Espero que, con los días de vacaciones que vienen, alguna salida podamos organizarnos fuera del horario habitual. Planes  y ganas, por no decir necesidad, por aquello de las comilonas que aún quedan, hay en cantidad.

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Bien por el puente….casi 90

Salida04122015Fecha: Puente de diciembre.

Asistencia: cuatro en la primera y dos en la segunda.

Distancia. 47,53 kms y 39,38 kms….los casi 90 del fin de semana.

Desnivel: Suavito. 743 metros en la más empinada de las rutas, pero muy extendidos a lo largo del recorrido.

Rutas. Ida y vuelta al teleférico de la Casa de Campo e ídem a la presa del Aulencia

Meteorología. Fresquete, que no frío, con un sol maravilloso el sábado y nubes sin lluvia el lunes. Nada fuera de lo esperable de un primer fin de semana de diciembre.

En previsión del incremento de peso que se nos aproxima con las navidades, comidas y cenas de empresa, los mantecados y comilonas ofrecidas por la familia propia y política, este fin de semana, y el que viene, son claves para no llevarse sustos con la báscula. Por ello, y porque he conseguido compinches para un par de días, le he dado un poco de acción a mis piernas y he conseguido echar unas buenas horas encima de la bici. Ninguno de los dos recorridos era nuevo, pero tampoco se han echado de menos las novedades. Uno era el de la Casa de Campo con paso por el teleférico y los caminos que, desde allí, nos llevan hasta su cara oeste y el otro era un ida y vuelta a la presa del Aulencia, que siendo bonito, ahora ya con los árboles pelados y con no mucha agua, pierde parte de su atractivo paisajístico.

El sábado no nos atrevimos a más, y no por falta de ganas, ya que, en el pelotón, se barajó insistentemente una segunda subida a la Morcuera desde Lozoya, pero la previsión de llevarnos largas horas en el atasco de salida del puente en lugar de sobre la bici nos hizo desistir. No faltarán ocasiones de intentarlo más adelante.

El lunes, que fue salida sorpresa porque no estaba prevista, tras comilona con amigos, que para todo dio el sábado, salta la liebre y Toni me propone salida tranquila. Como soy facilón, el lunes aparecí enfundado en la segunda equipación, que la primera aún andaba colgando del alambre tras el preceptivo lavado, nos plantamos a las 8:30h, segundo madrugón del puente, para darnos una vuelta. Aunque la idea era algo tranquilo, nos animamos y decidimos hacernos la subida del aeródromo. Una buena cuesta que, saliendo del aeródromo de Villanueva del Pardillo, de ahí el nombre, nos lleva hasta casi los alrededores de Colmenarejo y, con un ligero desvío, a la presa del Aulencia. A diferencia de otras salidas, pocos ciclistas nos encontramos y, en los pocos metros de carretera que pasamos, mucho más tráfico del que conocíamos por salidas anteriores, a pesar de ser un día casi festivo.

Tras devorar barritas energéticas en la misma compuerta de desagüe del pantano y subidita desde la presa, volvemos bajando hasta el aeródromo para desandar lo pedaleado.

Salvo que, parece que los rebaños han vuelto a Romanillos, y con ellos los perros perseguidores de ciclistas, nada enturbió un entretenido paseo que acabó como empezó, con poco sol y mucha nube.

Objetivo cumplido: aunque la báscula no me ha dado ninguna alegría tampoco tuve que lamentar ningún susto al final del puente a pesar de que no me corté un pelopoco a la hora de sentarme a la mesa….¡¡qué duro es esto!!