Archivos Mensuales: noviembre 2016

La salida más dura

 

 

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Servidor en La Cibeles

Fecha: 26 de noviembre de 2016

 

Asistencia: Sólo 2

Distancia: 0 kms

Ruta: Desde el punto de partida habitual hasta la churrería La Cibeles de Boadilla.

Meteorología: Un día de perros. Lluvia, frío y mucho barro (o eso creemos) en los caminos.

 

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Carlos en La Cibeles

Para qué engañarnos, aunque somos aguerridos ciclistas a los que las inclemencias del tiempo no suelen echarnos para atrás, algún día la debilidad es más fuerte que nuestras ganas de dar un paseo y el sábado pasado fue uno de ellos.

A las 22h del viernes, éramos tres los que, a pesar del parte meteorológico, nos habíamos apuntado pero, nuestro fallón habitual, se nos levantó con dolor en las articulaciones y nos dejó compuestos pero sin masa crítica. A la vista de la situación: Carlos ya estaba de camino desde el lejano Paracuellos , estaba cayendo algo similar a lo que, en su día, debió ser el Diluvio Universal y que tampoco es que estuviéramos especialmente motivado por retos cercanos, los supervivientes a la escabechina de esta convocatoria, vestidos de la guisa que se aprecia en las fotos, nos subimos al coche y, sin siquiera bajar la bici de la baca, nos pegamos una paliza a base de café con leche y unos churros que no se los saltaba un cojo.

El reto fue duro: hay que darse cuenta que a las 9:30h de la mañana ya nos habíamos metido dos desayunos en el cuerpo, uno ligerito en casa para aguantar el paseo, y este otro que, a calórico, pocos consiguen alcanzar.

Tras sacarnos las fotos y poner algunos mensajes chorra en el foro, recogimos nuestros chirimbolos y nos volvimos a casa. Yo aproveché para limpiar la bici, que amontonaba barro desde la salida de la pasada semana, y Carlos aprovechó el tener ya la bici en el coche y un hueco en su agenda con el que no contaba, para llevarla a la tienda y hacerle una revisión.

El fin de semana podría haber acabado de vacío, en lo deportista, si no fuera porque, el domingo por la mañana, mi hija y yo nos apuntamos a la carrera solidaria por Bruno y nos dimos una buena palicilla de 5,2 kilómetros corriendo cuestas por Boadilla. Ella aguantó como una campeona y yo arrastré mis muchos kilos resoplando como un cachalote. Los churros y el poco entrenamiento, para el que no bastan sólo las buenas intenciones, se pagan.