De nuevo Río Chico

Salida 121117

De vuelta ya en casa

Fecha: 11 de noviembre de 2017

Asistencia:  de nuevo, sólo dos. Esto ya se está convirtiendo en tradición.

Distancia: 46,39 kms.

Ruta: Boadilla – Río Chico

Meteorología: Por fin un poco de frío, pero menos de lo habitual para estas fechas.

Esta vez, a pesar de las buenas intenciones del pelotón, y quizás porque ya habíamos salido el jueves (día de liberación parental al ser festivo en Madrid, pero los peques tenían cole), de los muchos que se habían comprometido a salir el sábado, sólo dos nos presentamos para el paseo matutino. Por ese espíritu de voluntarismo que tanto nos caracteriza y ese, ya eterno y fallido, deseo de ponerme en forma, convencí a mi subconsciente de que no hay cuesta mala y nos dirigimos hacia las cuestas de Río Chico.

La mañana estuvo un poco fresca y el frío calaba bien en unos cuerpos que, hasta hacia poco, habían disfrutado del calorcito de la cama. No ayudó mucho el camino, paralelo a la M-503, sin un triste árbol y muy expuesto al viento que, por el cierre de la finca de Romanillos, nos vemos obligados a emplear para llegar hasta el cauce del Guadarrama. En un rato nos plantamos en Villafranca del Castillo y tras atravesar la alameda que, por más veces que uno pasa, no deja de gustarle tanto como la primera vez que la ve, llegamos a la M-509, que atravesamos para seguir, de nuevo, paralelos al cauce del Guadarrama y alcanzar el puente del Retamar, que marca el inicio de la subida a Río Chico.

Extraña sensación esta vez en la subida. Quizás por la sugestión que, otras veces que lo he intentado, habían dejado en mi subconsciente, me la esperaba mucho más dura de lo que fue al final. No quiero decir que no sufriera, que lo hice, pero no me pareció tanto como en el pasado. ¿Estaré mejor de forma?…..seguro que no. También es verdad que, tras el primer repecho brutal, nos desviamos y exploramos una nueva, al menos para mí, variante que, atravesando a media altura las colinas de esta zona y yendo entre pinares, me pareció espectacular. Al final, por eso de que era un sube y baja nada despreciable, estoy convencido de haber subido más que si hubiéramos coronado el camino por su trazado habitual. En cualquier caso, mucho más bonito que por el camino de siempre.

La vuelta, con parada para degustar pincho de tortilla y Coca cola en el Pardillo, no tuvo más historia que la subida, pesada por lo extensa, que, desde el Guadarrama, nos tuvimos que marcar para volver a Boadilla.

La próxima semana, más y con nuevo compañero.

 

 

 

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