Archivos Mensuales: enero 2018

No se puede…

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Recuperando el resuello

Fecha: 20 de enero de 2018.

Asistencia: Pelotón de cuatro.

Distancia: 49,43 kms.

Ruta: Hoyo de Pinares (Ávila).

Meteorología: Día primaveral. Algo de frío, pero sin viento y sol, mucho y bienvenido sol.

Aunque ya lo debería tener aprendido de otras ocasiones, el hombre  es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y, por lo que se ve, el mismo que, en su modalidad de ciclista, se embarca repetidamente en rutas para las que no está preparado con las consecuencias que sufrí a lo largo del pasado fin de semana. A ver si esta vez aprendo que:

  • No se puede…estar más de un mes sin acercarse a la bici y pensar que uno estará cómo si se acabase de bajar de ella. La regularidad es un elemento clave y necesario en el entrenamiento del ciclismo. Si la última ruta que hice fue antes de Navidad, a primeros de diciembre, hay que retomar la bici con alguna ruta, conocida y no muy exigente dejándome de aventuras, por muy apetecibles que suenen las que nos propongan.
  • No se puede…ir sin el conocer la ruta. Es verdad que hicimos una parecida hace un par de años (concretamente el pasado mes de junio de 2016) pero no presté atención cuando mi compañero de pelotón puso en el grupo de Whatsapp el añadido de “ruta ampliada”. Atento a los detalles ya que, como dicen los ingleses, es donde vive el diablo.
  • No se puede…montar en bici sin ir bien equipado con agua y alimentos suficientes. Meter un triste plátano y tirar con el bote de menos de 1 litro que llevo siempre era pecar de incauto por no decir que caer en la más absoluta inconsciencia. Menos mal que me prestaron algún gel y snacks que metieron azúcar en mi sangre y músculos cuando ya no quedaban reservas en ninguna parte de mi cuerpo.
  • No se puede…mantener el ritmo en las subidas pensando que será la última porque, siempre, hay otro repecho por mucho que uno quiera mantenerse a ritmo del grupo.  Esto sí que creo que es una buena lección de esta salida: no hay que fiarse del pedaleo de nadie y aprender a dosificarse. No todos nos desgastamos igual.
  • No se puede…comprometerse con una hora de vuelta. Lo que iba a ser un paseo de tres horas y media, acabó reclamándonos más de cinco horas y pico. Ya no solo por acabar totalmente exhausto a mitad de ruta, con más calambres que un salto hidráulico, y con unos dolores en las piernas que casi me impedían andar, sino por la consiguiente preocupación que generamos en nuestro entorno. Y menos  mal que, a pesar de estar en mitad de ninguna parte, conseguimos cobertura y pudimos avisar.

En resumen, y como para todo en la vida, las cosas hay que hacerlas con sentido común y un poco de mesura. Ya vamos teniendo una edad como para no seguir haciendo tonterías.

En cualquier caso, y como no es cuestión de tirar la toalla, me tomo la lección como un acicate para mejorar la forma urgentemente y tomarme en serio la preparación para la Madrid-Segovia de este año. Como decía aquel eslogan publicitario: nuestro rival es fuerte, pero más lo es nuestro amor por él. Lo conseguiré.

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