Archivos Mensuales: febrero 2019

Gastro-ciclismo del bueno

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Final de la ruta con Viña Pedrosa

Fechas: 2 y 3 de febrero de 2019

Asistencia: 4 de los más fieles.

Distancias: 45 y 23 kilómetros respectivamente.

Rutas: Boadilla-Casa de Campo y vuelta por la Casa de Campo

Meteorología: Días soleados de invierno con sus fríos y con un viento muy, pero que muy desagradable el sábado por la mañana.

Tres semanas, tres, llevaba sin dar un pedal. La bici, aburrida como pocas veces, dormitaba protegida en la terraza donde se le notaban ya algunos detalles de aburguesamiento: ruedas algo desinfladas, barro añejo en las ruedas y un poco de óxido que se atrevía a mostrarse en algún eslabón de la cadena. Alarmas bien claras de que hay que volver a la actividad, pronto y con ganas. Parece que no, pero el primero de junio con la temible Madrid-Segovia 2019 se acerca inexorablemente y no podemos darnos estos lujos de largos descansos.

No estábamos muy a tono, incluso los que no habían cejado en el entrenamiento por lo que, saliendo a unas horas tardías para nuestras costumbres, las 9:30h, nos aventuramos a nuestra clásica más clásica: el ida y vuelta a la Casa de Campo. Cuarenta y tantos kilómetros bien conocidos que nos dan para empezar el fin de semana con ánimo y deporte pero que no nos dejan baldados como sí que hacen otras rutas de nuestro catálogo.

La verdad es que no hubo nada especialmente destacable en la ruta, más allá de que el viento, por momentos, soplaba con una fuerza importante lo que, unido a algo de barro que encontramos por el camino, dio un tinte heroico a algún tramo. Lo realmente bueno llegó al final: para inaugurar mi nuevo alojamiento, dimos buena cuenta de un par de botellas de Viña Pedrosa reserva del 2015,  un foie, atención de mi amigo David Martín, algo de mojama con almendras fritas en casa y un queso que no se los saltaba un cojo. Buen rato de bici, mejor aperitivo y excelente compañía. ¿Alguien da más?

El domingo, por eso de cuidar la cantera, y

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En la capilla de los obuses

por aquello de recuperar algo de los kilómetros que debía a este perezoso 2019, me animé a segunda vuelta con mi primo Carlos con el que nos marcamos algún sube y baja interesante por la Casa de Campo y visitamos lo que, aparentemente, es una capilla campestre con sus orígenes en la Guerra Civil donde un Cristo rodeado por un par de obuses se esconde entre un jardín cuidado por algún alma anónima. Interesante peaje y desconocido, al menos para mí.

Seguiremos en un par de fines de semana.

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