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Las tubeless también se pinchan

 

Reparador Mammoth

Lo que me faltó el sábado

Fecha: 26 de agosto de 2017

Asistencia: Salida en solitario.

Distancia: 36,25 kms.

Meteorología: Nublado a pesar de ser aún agosto. Temperaturas de otoño para un final de verano fresquito.

Ruta: Boadilla- Casa de Campo (incompleta)

Pues eso, lo que en sus inicios no iba a ser más que una salida de entrenamiento para ir quitándome las ganas de bici, se convirtió en toda una aventura. Ya debía haberme sospechado algo en el primer momento cuando, al revisar la presión de  los neumáticos,  vi un poco baja la rueda trasera. Tampoco le dí mucha importancia: después de dos semanas de no haber tocado la bicicleta por vacaciones, tampoco me sorprendía que hubiera bajado un poco. Confiado como estaba en la infalibilidad de mis tubeless y que la ruta que barruntaba no era especialmente compleja (no presté atención en que, a lo tonto, me alejo ya bastantes kilómetros de casa) tampoco presté mayor importancia al tema y me fui.

Como era de esperar, la falta de actividad y el haber salido la noche antes, hizo que mi cuerpo remoloneara un poco y pendientes que no tienen ya mucha historia me parecieran un poco más complicadas de lo habitual. Como ya dijo alguien, hacerse mayor no se nota tanto en las cosas que ya no puedes hacer, sino en el tiempo que tu cuerpo necesita para recuperarse de los excesos y los veinte años ya quedan muy atrás.

El paseo, que no se puede llamar de otra manera, se desarrolló sin mucha historia. El tiempo acompañaba y, aunque salí más tarde de lo habitual (me puse el despertador bien temprano, pero mis huesos se negaron a despegarse de la cama fácilmente) las nubes que me acompañaron mitigaron el peso de un sol que, normalmente por estas fechas, hubiera sido inclemente.

Los problemas empezaron a la llegada al lago de la Casa de Campo. En un viraje noté que la bici “culeaba” más de la cuenta y vi que andaba un poco baja. Bimba en mano, resuelvo el problema sin más reflexión. A destacar la solidaridad del resto de ciclistas, no pocos se pararon a preguntar si necesitaba una mano en los menos de 10 minutos que me llevó el inflado. Otro punto a favor de este deporte. Desgraciadamente, la rueda se me vuelve a desinflar a los dos kilómetros, por lo que repito operación otras dos veces hasta que, llegado a la urbanización de “La Cabaña” la rueda se niega a mantener un mínimo de presión más allá de 200 metros. Revisándola con un poco de atención veo, y noto, una salida de aire por la que ya no sale el típico líquido sellador de las tubeless.

Asumiendo mi derrota, descuelgo el teléfono y llamo a mi señora, que camisón aún en ristre,  se coge el coche y me recoge.

Es evidente que la magia no existe por lo que, por bueno que sea el equipo, el mantenimiento es esencial. Probablemente el problema se debió a que debía haber cambiado el líquido hace ya algún tiempo, o rellenarlo, que aún no sé lo que hay que hacer en estos casos. Sea como sea, y aunque aprenda de mis errores, ya he visto un producto en Mamoth que va a acabar esta misma tarde en mi mochila. El kit de reparación de tubeless de esta marca.

¡¡Esto no me vuelve a pasar!!.

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Rodando voy…

Salida 140516Fecha: 14 de mayo

Asistencia: 3 de los habituales

Distancia: 69,3 kms

Ruta: Ida y vuelta al Pardo

Meteorología: Por fin llegó la primavera. Calorcito, pero sin abusar.

Pues no, aunque ya hacía tiempo que no me ponía a contar historietas al estilo abuelo Cebolleta, no he dejado ni la bici ni esta mala costumbre de cronista de historias irrelevantes que me he echado a las espaldas desde hace un par de años. La bici ha estado un poco floja este mes de abril, lo confieso, entre comuniones y compromisos familiares, pocos han sido los kilómetros que me he podido hacer (escasos 89 kms han podido sumar en mis estadísticas de este año) y se ha notado. Sí que es verdad que también he estado corriendo un poco, pero dos kilómetros alrededor de casa un par de noches por semana tampoco creo que sean como para ir sacando pecho….prometo ir mejorando.

Esta salida, poco exigente en lo que a pendientes se refiere, ha sido dura en el kilometraje. Las lumbares, después de casi 4 horas y media de rodar, se resintieron y estuvieron dando algo de molestias al final de la ruta. Nada serio, pero sí un toque de atención a la pérdida de forma que la falta de regularidad trae en este deporte. Nada es eterno y la pobre forma que había adquirido no iba a ser una excepción.

El tiempo, desde nuestra salida a las 8 de la mañana, acompaña y nos permite ir descendiendo hasta Madrid, llegando a la Casa de Campo corriendo paralelos al Prado de Somosaguas. Una vez en el Lago, rodamos por el Anillo Verde hasta Puerta de Hierro y, tras cruzar la carretera de La Coruña (A-6) y la  M-30 por sendas pasarelas, nos incorporamos a la carretera del Pardo. Nuestra natural alergia al asfalto, nos hace abandonar la carretera frente a la entrada de Somontes, para, siguiendo paralelos a ella, disfrutar de los “toboganes” del camino hasta llegar al Pardo donde, al poco de pasar los cuarteles del RETAC 21, nos volvemos por el camino que correo bordeando el Manzanares. A pesar de la contaminación y del sospechoso color marrón que lo adorna, el paisaje es agradable y nos cruzamos con algún cisne y más de un pato despistado.

Una vez llegados de vuelta a la Casa de Campo, por aquello de no volver por el mismo sitio, nos vamos paralelos a la vía del tren hasta la Carretera de las Dos Castillas donde, tras pasar el túnel que la cruza por debajo, nos adentramos por los parques de Aravaca primero y Pozuelo después hasta llegar al Monte del Pilar. En sentido de subida llegamos hasta Majadahonda y , por el monte de Boadilla, volvemos a casa.

Lo dicho un día ideal para hacer piernas con mucho rodar y poco escalar…..de los que a mí me gustan.

Por cierto, tampoco tuvo desperdicio, la ruta que, el sábado anterior nos hicimos desde Cercedilla al Plantío. Con una subida, bien cómoda en Cercanías, y una vuelta casi en su totalidad cuesta abajo, es probable que la repitamos, aunque, conociendo al pelotón, seguro que alguno se obstinará con hacer estos deliciosos 55 kms en sentido contrario, sudando para subirlos. De todo hay en la viña del Señor.

 

Muchas gracias

Salida 190316_2

Dos pinchazos

Fecha: 19 de marzo de 2016

Asistencia: 2 (los incombustibles del sábado)

Distancia: Escasos 8,7 kms

Ruta: Lago de la Casa de Campo- Somontes

Meteorología: Lluvia. Había que tener ganas para salir, pero allí estábamos.

Supongo que nunca leerás estas líneas y en poco de te habrían de afectar si lo hicieras, pero no quería dejar la ocasión de agradecerte el dejarnos esta semana sin nuestra vuelta, porque sí, tuvimos que volvernos a casa a pesar de llevarnos toda la semana esperando el sábado por la mañana para salir.

Quería también felicitarte por conseguir que, ya puestos a pedalear, a pesar de que el día lo que invitaba era a quedarse en casa, nos quedásemos tirados en la cuneta gracias a tu bonita acción y que, con unos escasos 8 kilómetros recorridos, tuviéramos que volver a montar las bicis en el coche y dar por terminada nuestra ruta con mucha antelación.

Imagino que es lo que querías, que viéramos que, por delante de tu club o por “tu” monte no se pasa en bici o vete tú a saber de qué extraña razón te has apropiado para justificarte. En cualquier caso, mucho te debemos molestar y por ello te dedicaste a sembrarlo todo de chinchetas y clavos.

 

Salida 190316_1

Las armas del ruticidio

Sin embargo, quería que supieras que hasta aquí han llegado las buenas noticias para ti ya que, ahora, más que nunca, vamos a pasar por ahí y a pedalear por el monte del Pardo una y mil veces. Si ya era una ruta que nos gustaba, no te imaginas las ganas que tenemos de volver.

Quería también que supieras que, en el fondo, nos has dado una satisfacción más a nuestra afición: la de saber que te molesta vernos. Has conseguido motivarnos un poco más, así que cuenta con vernos muchas más veces pasar por ahí y no te preocupes, ya puedes gastarte todo lo que tienes en ferretería, que no vas a conseguir nada. Hemos puesto remedio técnico para que no vuelvas a hacer más daño.

Por terminar, agradecerte también el ver que sigue habiendo buenas personas dispuestas a echar una mano. En el rato que estuve esperando a mi compañero para volvernos a casa fueron muchos los que se pararon a preguntar si podían ayudar.  No todos son como tú y haces que eso se valore aún más. Los miserables hacéis brillar más a las buenas personas.

La próxima semana volveré a subirme a la bici. Espero que te moleste tanto como yo lo disfrutaré.

Hasta mis debilidades son más fuertes que yo

IMG_0147Fecha: 19 de diciembre de 2015

Asistencia:  5 de 7

Distancia:   51,25 kilómetros de llaneo

Ruta: Boadilla – Leganés

Estoy a punto de tirar la toalla….la báscula está desmadrada y no hay forma de hacerla volver a los estándares habituales. Sé que me tiene inquina, pero no sabía que fuera tan rencorosa….aunque, la verdad, tampoco sé de qué me extraño. Con tanta salida a cenar con compañeros de carrera, compañeros del trabajo y quien se tercie ya puedo pedalear, ya.

Si, además, tampoco me ando con miramientos con el menú, que siempre es bien completo en grasas, colesterol y todo lo que te dicen los médicos que debas evitar, evidentemente, el resultado no puede ser otro. Ahora me arrepiento, sí, pero bien que me supieron para cenar esa buena fabada asturiana, con todos sus avíos, y esos callos bien suaves que me metí entre pecho y espalda. Ojo, que estas exquisiteces nunca se sintieron solas, siempre estuvieron acompañados de todo lo que lo pueda acompañar…..así no hay quien pueda.

Confío en que, con la llegada del 2016, me enmendaré. Para eso están los propósitos de año nuevo, aunque tampoco confío en ellos en exceso. En el soy como Felipe, aquel personaje de Mafalda, siempre insatisfecho consigo mismo y que estaba convencido, como reza el título de la crónica del día, que hasta sus debilidades eran más fuertes que él.

Felipe

En lo ciclista, la jornada no tuvo muchas sorpresas. Entre mi estado lamentable de forma y que alguno hacía ya semanas que no salía, nos propusimos paseo tranquilo y así hicimos. Salida desde Boadilla para dirigirnos, atravesando la Venta de La Rubia, a la carretera de Extremadura, A-5 ,y de allí llegar a Leganés para volvernos por el barrio de Aluche. Luego vuelta pasando por la Casa de Campo y  llegada a Boadilla por los páramos detrás de los cines Kinépolis.

Unos 50 kilómetros de llaneo para hacer piernas que disfrutamos como enanos ya que ni frío hacía.

Como anécdotas, resaltar nuestra sesión fotográfica: me llevé la cámara y salimos inmortalizados en un pase de modelos que, por minutos, pasó de ser exhibición ciclista a pantomima cómica por las posturitas de alguno encima de la bici…..no publico imágenes para no dañar la reputación de nadie y nuestra falsa alarma mecánica cuando alguno, ingeniero tenía que ser, equivocando la posición del cambiador en el manillar, pensó, no por poco tiempo, que había estropeado el desviador de platos cuando, en realidad, estaba intentando cambiar el piñón más allá de lo que la cassette ya permitía.

Espero que, con los días de vacaciones que vienen, alguna salida podamos organizarnos fuera del horario habitual. Planes  y ganas, por no decir necesidad, por aquello de las comilonas que aún quedan, hay en cantidad.

Bien por el puente….casi 90

Salida04122015Fecha: Puente de diciembre.

Asistencia: cuatro en la primera y dos en la segunda.

Distancia. 47,53 kms y 39,38 kms….los casi 90 del fin de semana.

Desnivel: Suavito. 743 metros en la más empinada de las rutas, pero muy extendidos a lo largo del recorrido.

Rutas. Ida y vuelta al teleférico de la Casa de Campo e ídem a la presa del Aulencia

Meteorología. Fresquete, que no frío, con un sol maravilloso el sábado y nubes sin lluvia el lunes. Nada fuera de lo esperable de un primer fin de semana de diciembre.

En previsión del incremento de peso que se nos aproxima con las navidades, comidas y cenas de empresa, los mantecados y comilonas ofrecidas por la familia propia y política, este fin de semana, y el que viene, son claves para no llevarse sustos con la báscula. Por ello, y porque he conseguido compinches para un par de días, le he dado un poco de acción a mis piernas y he conseguido echar unas buenas horas encima de la bici. Ninguno de los dos recorridos era nuevo, pero tampoco se han echado de menos las novedades. Uno era el de la Casa de Campo con paso por el teleférico y los caminos que, desde allí, nos llevan hasta su cara oeste y el otro era un ida y vuelta a la presa del Aulencia, que siendo bonito, ahora ya con los árboles pelados y con no mucha agua, pierde parte de su atractivo paisajístico.

El sábado no nos atrevimos a más, y no por falta de ganas, ya que, en el pelotón, se barajó insistentemente una segunda subida a la Morcuera desde Lozoya, pero la previsión de llevarnos largas horas en el atasco de salida del puente en lugar de sobre la bici nos hizo desistir. No faltarán ocasiones de intentarlo más adelante.

El lunes, que fue salida sorpresa porque no estaba prevista, tras comilona con amigos, que para todo dio el sábado, salta la liebre y Toni me propone salida tranquila. Como soy facilón, el lunes aparecí enfundado en la segunda equipación, que la primera aún andaba colgando del alambre tras el preceptivo lavado, nos plantamos a las 8:30h, segundo madrugón del puente, para darnos una vuelta. Aunque la idea era algo tranquilo, nos animamos y decidimos hacernos la subida del aeródromo. Una buena cuesta que, saliendo del aeródromo de Villanueva del Pardillo, de ahí el nombre, nos lleva hasta casi los alrededores de Colmenarejo y, con un ligero desvío, a la presa del Aulencia. A diferencia de otras salidas, pocos ciclistas nos encontramos y, en los pocos metros de carretera que pasamos, mucho más tráfico del que conocíamos por salidas anteriores, a pesar de ser un día casi festivo.

Tras devorar barritas energéticas en la misma compuerta de desagüe del pantano y subidita desde la presa, volvemos bajando hasta el aeródromo para desandar lo pedaleado.

Salvo que, parece que los rebaños han vuelto a Romanillos, y con ellos los perros perseguidores de ciclistas, nada enturbió un entretenido paseo que acabó como empezó, con poco sol y mucha nube.

Objetivo cumplido: aunque la báscula no me ha dado ninguna alegría tampoco tuve que lamentar ningún susto al final del puente a pesar de que no me corté un pelopoco a la hora de sentarme a la mesa….¡¡qué duro es esto!!

 

Material defectuoso

Cámara 27,5 BT WIN

Cámara 27,5 BT WIN

Fecha: 8 de agosto de 2015

Asistencia: 2 de 7. Como todos los veranos, la huida por vacaciones se nota.

Distancia: 45,86 kms.

Ruta: tradicional paseo a la Casa de Campo

Temperatura: Bendita nube que nos acompaña todo el camino y nos protege de los seguros 40 grados que nos habrían caído a la vuelta seguro.

Si bien, desde una perspectiva puramente ciclista, el paseo no tuvo mayor interés más allá de la casi soledad en que Santonja y yo mismo arrancamos a las 7 de la mañana del lugar habitual de salida para, atravesando el monte del Pilar y Aravaca llegar a la Casa de Campo por la Carretera de las dos Castillas y atravesarla por los pinares aledaños a la vía del tren, para acabar en el Lago con vuelta por Somosaguas y Monteprínicipe.

La nota de la jornada la dio, sin lugar a dudas, el chasco que me dí con el material que siempre llevo ante posibles incidencias. Precavido que me creía yo.

Al poco de llegar a Pozuelo, en el parque de las Cárcavas, noto que la rueda posterior se desinfla, por lo que paramos y empezamos con la operación de reemplazo de la cámara. Como ya he roto más de una y más de dos palancas de cubiertas con mi bici, me había hecho con unas reforzadas que, esta vez, sí que aguantan y me permiten sacar la cámara (sí, aún no he “tubelizado” mis ruedas, todo se andará) reemplazándola por otra, la BTWIN de la foto, que, si bien es cierto que tampoco tiene un coste para arruinarse 2,99€) tampoco es como para que, después de montarla, con algo de sufrimiento por la torpeza que me caracteriza, resulte que ni siquiera se llene. Tras media hora probando con mi bomba  primero y con la de Santonja después, no nos queda más remedio que darnos por vencidos y volver a montar la original, que si bien no se desinfla del todo, nos obliga a ir parando cada pocos kilómetros para conseguir un mínimo de adherencia al camino y no matarme con el constante “culeo” de la bici.

No contento con el incidente, y ya tranquilo en casa hoy, vuelvo a ponerme manos a la obra para cambiar la dichosa cámara pinchada por otra nueva, esta vez de otra marca, y…..sorpresa, ¡¡me vuelve a pasar lo mismo!!. Sinceramente, yo ya no sé qué pensar: ¿hay algo extraño en la configuración de mi bici que sólo permite un tipo específico de cámaras?….lo dudo, no es la primera vez que pincho y nunca había tenido problemas. ¿Serán mis bombas que sólo inflan un tipo de cámaras determinadas?.Tampoco. Al final parece que sólo es tema de suerte ya que, a la tercera, consigo con una cámara de otra marca, sustituir la pinchada e ¡¡inflarla!!.

En fin, todo una aventura para una avería de los más normal. Por si acaso, y ya que tenía tiempo, pongo un parche a la antigua, que se infla sin problemas, y mañana, sin falta, me paso por el Decathlon a que, por lo menos, me devuelvan el dinero, que el tiempo perdido de la tarde del domingo ya no me lo devuelve nadie como tampoco nadie me resarce ya de la vuelta a tres por hora que me tuve que marcar el sábado. Espero que, por lo menos con el tema de la devolución, no me pongan problemas.

Iré contando.

Cuidando la cantera

La Cantera

El pelotón más la cantera

Fecha: 4 de julio de 2015

Asistencia: 4 de 7, de los habituales, dos adquisiciones de la cantera y un amigo que se vino a probar.

Distancia: 45,48 kms.

Ruta: Tradicional de la Casa de Campo

Meteorología: calor a mansalva.

Era viernes por la tarde, y fardando como estábamos en la piscina de las proezas de las últimas salidas, alguno de los retoños sintió el picotazo del desafío y al grito de si mi padre puede, cómo no voy a poder yo, se animó y nos anunció que se unía al paseo del día siguiente para medir fuerzas con nosotros. Dos, fueron dos, los aguerridos Javier y Jorge Jr.

No asustados por el madrugón que les esperaba, a la dulce edad de 16 años uno de los grandes misterios que se tienen en la vida es la existencia de un mundo real antes de las 12 de las mañanas del fin de semana, los chicos se levantaron y, tras enfundarse sus vestimentas de ciclistas, se presentaron a la hora convenida para sorpresa de algún padre orgulloso que se olía una marcha atrás de último segundo.

Tras resolver algún problema logístico, consecuencia de que la bici de algún retoño ya se había quedado pequeña y hubo que buscar repuesto de emergencia, nos montamos a las 7 de la mañana en nuestras bicicletas con destino a la Casa de Campo. Tocaba salida tranquila para no asustar a los chicos.

A pesar del madrugón, empezó a picar el calorcito desde temprano, la cosa prometía sufrimientos.

Tras atravesar el monte de Boadilla y el del Pilar nos plantamos en la Casa de Campo. En en lago hicimos parada y, soñando como íbamos en nuestros bien queridos torreznos, se nos hundió el mundo cuando nos dijeron que no podríamos degustarlos ya que la cocinera aún no había llegado: ¡eran sólo las 9 y media!. Paliamos nuestra hambre con algún pincho de tortilla y tostada que, no estando mal, no fueron sucedáneo suficiente de los torreznos. Se agradece el aperitivio a Javier que invitó por el cumpleaños de Tabasco Junior.

La vuelta, en cuesta arriba, se hizo dura sobre todo cuando los termómetros sobrepasaron los 30 grados ya en la subida del Prado de Somosaguas. Los chicos aguantaron como jabatos y nosotros pasamos una mañana sensacional a la que pusimos como colofón un baño en la piscina donde empezó esta crónica.

La próxima semana se avecinan curvas, o mejor dicho, kilómetros. Parece que nos atrevemos a nuestra primera salida de más de 100 kilómetros…..Veremos y contaremos.