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Cercedilla

 

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En el cercanías, ya de vuelta

Fecha: 7 de abril de 2018

Asistencia: 3 del pelotón de entrenamiento para la Madrid-Segovia.

Distancia: 52,82 kms.

Ruta: Tres Cantos – Cercedilla

Meteorología: Amenaza de lluvia desde el principio que se sustanció en los últimos 10 kms del recorrido.

Ruta prevista como parte de nuestro entrenamiento de la Madrid-Segovia desde hacía tiempo. Realmente es la primera etapa de las dos que tiene el recorrido.

Durante la semana hubo dudas. La previsión del tiempo no acompañaba: daba lluvia pero, con la inconsciencia que ya nos caracteriza y debería empezar a preocuparnos, no hicimos caso y, aunque optamos por una versión reducida, ya que eliminamos los primeros doce kilómetros saliendo desde la estación de cercanías de Tres Cantos en lugar de hacerlo directamente desde Madrid, nos tiramos a la piscina… y nunca mejor dicho.

Por describir cronológicamente la aventura, el cruel despertador sonó a las 6 de la mañana, doble crueldad por lo ingrato del madrugón y por ser sábado. Alguno tuvo tentaciones de inventarse alguna indisposición, pero somos gente comprometida y seria, y no lo hicimos. Tras café rápido y torta de aceite de Inés Rosales (no hay mejor dopaje), a las 7 de la mañana estábamos montando las bicis en el coche y a las 8 desmontándolas, ya en Tres Cantos.

Nubes pero no mucho frío nos acompañan en el primer tramo. Mucho sube y baja, pero nada especialmente llamativo. Llegada a Colmenar y, rodeando el pueblo, rodamos paralelos a las vías del tren hasta desviarnos por un camino, que más que camino era una trialera con rocas bien fastididada, sobre todo por la cantidad de agua que había en el monte. Nos encontramos con los primeros ciclistas y corredores que, como nosotros, se muestran inasequibles a las inclemencias del tiempo.  Tras mucho poner el pie en tierra, llegamos a una pista ancha que, de subida constante, nos lleva hasta Manzanares. Poco antes de llegar al pueblo aprovechamos para realizar una parada en la cota más alta donde disfrutar de las vistas y degustar nuestras coca colas, queso y picos. Recuperadas las fuerzas encaramos, en una pista preciosa, la bajada hasta el pantano. Bordeamos el pueblo y, acompañados por una lluvia que no nos abandonará hasta el final de la ruta, nos encaminamos a la entrada de La Pedriza, que dejamos a nuestra izquierda. Tras llanear un buen rato, llegamos a Mataelpinto, que no es un pueblo, sino una cuesta arriba interminable que, a estas alturas, ya se hace un poco dura.

A partir de aquí, nuevas trialeras por caminos bien estrechitos y complicados aunque más por lo mojado del terreno y la lluvia que por la orografía del terreno. Los caminos son sustituidos al poco por en el único tramo de carretera: una subida por la M-607 hasta el cruce con la M-601 que sube al puerto de Navacerrada. El cruce marca el final del tramo por asfalto y  marca el punto donde nos desviamos, ya en cuesta abajo, hacia Cercedilla, donde llegamos poco después de las 13:30h.

Empapados como si nos hubiéramos bañado con la ropa puesta, nos toca esperar el Cercanías a Madrid en la cafetería de la estación. Nueva coca-cola y pincho de tortilla, transbordo en Chamartín y vuelta a Tres Campos para recuperar el coche dan por finalizada la aventura del sábado.

En cuanto a sensaciones, lo positivo es que me convenzo de estar en condiciones de, al menos, cubrir el primer tramo de la ruta pero, y esto es lo negativo, con serias dudas de estar en forma para completar la prueba completa. Veremos cómo evoluciono en las próximas semanas. Será clave la ruta que hagamos para realizar la segunda parte. Veremos.

 

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Retomando la forma

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En el pantano de Valmayor

Fecha: 17 de febrero de 2018

Asistencia: 4 aguerridos ciclistas.

Distancia: 70,43 kms.

Ruta: Vuelta a Valmayor desde Boadilla del Monte.

Meteorología: Día despejado con temperatura razonable para las fechas del año en las que estamos.

Después de haber sufrido, como pocas veces, en la vuelta al pedaleo tras las vacaciones de Navidad retomo, no con poco esfuerzo, la rutina y las rutas habituales. Es cierto que no nos hemos ido a las sencillitas de cuarenta y poco kilómetros, sino que nos hemos zambullido, de lleno, en las más largas: una vuelta a Madrid por el anillo verde, que me perdí, y ahora una vuelta al pantano de Valmayor, que tampoco se queda manca en lo que a kilometraje se refiere. La idea: ir poniéndonos a tono para la Madrid Segovia.

La ruta es una clásica que, por la prohibición de paso por la finca de Romanillos, ha perdido parte de su vistosidad y nos ha hecho subir los kilómetros obligándonos a pasar por páramos, que bien se disfrutan a la ida por ser cuesta abajo, pero que son demoledores a la vuelta por razones obvias.

Saliendo desde casa, atravesamos la urbanización de las Lomas y acabamos en Villafranca del Castillo tras ir paralelos a la M-503. De ahí, y tras bordear Villanueva del Pardillo, subimos hasta Colmenarejo y de ahí bajamos al pantano de Valmayor, o para ser más exactos, al  secarral que, por la sequía, ha quedado al irse las aguas que lo solían llenar. Bordeándolo hacemos los kilómetros más entretenidos del camino, atravesando un paisaje de encinas y bosque hasta llegar a la ermita de la Esperanza en Valmayor donde nos dimos nuestro pequeño homenaje:

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Aperitivo para retomar fuerzas en ermita de Ntra. Sra. de la Esperanza en Valmayor

No va a ser todo pedalear.

Recuperadas las fuerzas, aún quedan una cuesta durilla en la urbanización Pino Alto de Valdemorillo y una cuesta de bajada, muy divertida, paralela al Aulencia. Subidas y bajadas por caminos técnicos donde ponemos a prueba la mecánica: arena, piedras y mucha velocidad. Todo una gozada.

La vuelta, lo dicho: páramo de subida en paralelo a la M-503 y llegada  casa tras una mañana estupenda de ciclismo.

La próxima semana….más.

No se puede…

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Recuperando el resuello

Fecha: 20 de enero de 2018.

Asistencia: Pelotón de cuatro.

Distancia: 49,43 kms.

Ruta: Hoyo de Pinares (Ávila).

Meteorología: Día primaveral. Algo de frío, pero sin viento y sol, mucho y bienvenido sol.

Aunque ya lo debería tener aprendido de otras ocasiones, el hombre  es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y, por lo que se ve, el mismo que, en su modalidad de ciclista, se embarca repetidamente en rutas para las que no está preparado con las consecuencias que sufrí a lo largo del pasado fin de semana. A ver si esta vez aprendo que:

  • No se puede…estar más de un mes sin acercarse a la bici y pensar que uno estará cómo si se acabase de bajar de ella. La regularidad es un elemento clave y necesario en el entrenamiento del ciclismo. Si la última ruta que hice fue antes de Navidad, a primeros de diciembre, hay que retomar la bici con alguna ruta, conocida y no muy exigente dejándome de aventuras, por muy apetecibles que suenen las que nos propongan.
  • No se puede…ir sin el conocer la ruta. Es verdad que hicimos una parecida hace un par de años (concretamente el pasado mes de junio de 2016) pero no presté atención cuando mi compañero de pelotón puso en el grupo de Whatsapp el añadido de “ruta ampliada”. Atento a los detalles ya que, como dicen los ingleses, es donde vive el diablo.
  • No se puede…montar en bici sin ir bien equipado con agua y alimentos suficientes. Meter un triste plátano y tirar con el bote de menos de 1 litro que llevo siempre era pecar de incauto por no decir que caer en la más absoluta inconsciencia. Menos mal que me prestaron algún gel y snacks que metieron azúcar en mi sangre y músculos cuando ya no quedaban reservas en ninguna parte de mi cuerpo.
  • No se puede…mantener el ritmo en las subidas pensando que será la última porque, siempre, hay otro repecho por mucho que uno quiera mantenerse a ritmo del grupo.  Esto sí que creo que es una buena lección de esta salida: no hay que fiarse del pedaleo de nadie y aprender a dosificarse. No todos nos desgastamos igual.
  • No se puede…comprometerse con una hora de vuelta. Lo que iba a ser un paseo de tres horas y media, acabó reclamándonos más de cinco horas y pico. Ya no solo por acabar totalmente exhausto a mitad de ruta, con más calambres que un salto hidráulico, y con unos dolores en las piernas que casi me impedían andar, sino por la consiguiente preocupación que generamos en nuestro entorno. Y menos  mal que, a pesar de estar en mitad de ninguna parte, conseguimos cobertura y pudimos avisar.

En resumen, y como para todo en la vida, las cosas hay que hacerlas con sentido común y un poco de mesura. Ya vamos teniendo una edad como para no seguir haciendo tonterías.

En cualquier caso, y como no es cuestión de tirar la toalla, me tomo la lección como un acicate para mejorar la forma urgentemente y tomarme en serio la preparación para la Madrid-Segovia de este año. Como decía aquel eslogan publicitario: nuestro rival es fuerte, pero más lo es nuestro amor por él. Lo conseguiré.

Entrenando para la Madrid-Segovia

Salida El Pardo

En la presa del Pardo

Fechas: 4 y 11 de marzo de 2017

Asistencia: Multitud el primer día y sólo 3 el segundo.

Distancias: 72,86 y 53,23 kms.

Meteorología: de escándalo. Plena primavera adelantada.

Rutas: Boadilla – El Pardo y Boadilla – Las Matas por El Gasco.

Pues algunos sí que nos hemos tomado en serio lo de entrenar para intentar completar con un poco de dignidad la Madrid-Cercedilla – Segovia 2017 del 3 de junio. Y mira que, aún, no me he apuntado porque sigo con dudas de que pueda llegar mínimamente en forma.

Para ponernos en forma, hemos recuperado algunos de nuestros recorridos más trotadores para hacer piernas. Una ida y vuelta al pantano del Pardo y una vuelta por Las Matas que sumas más de 120 kilómetros de pedaleo. Cierto es que desnivel no había mucho, pero todo se pedaleará.

Vamos a intentar ir subiendo la dificultad de las rutas y, a ser posible, ir preparando la prueba haciendo, cada fin de semana, alguno de los tramos o, en su defecto, rutas largas como la vuelta a Valmayor o ida y vuelta al Escorial. Tocará madrugar y sufrir, pero nada hay gratis y el desafío es importante.

De momento las sensaciones son buenas, aunque se noten los meses de invierno donde, las evidencias lo delatan, el ritmo ha caído en picado. Las piernas van respondiendo.  Veamos hasta donde llegamos.

Iré contando….

Por fin multitud

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Degustando el pincho en el Pardillo

Fecha: 25 de febrero de 2017

Asistencia: 5 de los ex-habituales.

Distancia: 45,39 kms

Meteorología: Día casi de primavera con el sol luciendo y fresco, pero no demasiado.

Ruta: Circular Boadilla – Villafranca del Castillo

Ya se echaba de menos una salida como ésta en la que la principal motivación no eran los kilómetros, las medias o los desniveles acumulados sino el quedar y, con la excusa de montarnos en la bici, meternos un señor desayuno entre pecho y espada.

Cierto es que nunca los rigores del invierno nos había amedrantado y siempre habíamos conseguido salir todos, o casi todos, los sábados y hacernos nuestros cuarenta, cincuenta o sesenta kilómetros de rigor, pero, y quizás es que nos vamos haciendo mayores, este mes de enero y, sobre todo el de febrero, han sido de lo más raquíticos. Escasamente sumo unos tristes 175 kms en total a lo largo de los dos meses cuando, en tiempos no tan remotos, es lo que me hacía en un mes de lo más habitual. Tendremos que retomar impulso y buscar nuevas metas para no perder estos estupendos momentos.

Quizás porque todos pensemos lo mismo, se ha puesto encima de la mesa el reto de hacernos la MTB Madrid-Segovia 2017. Todo un reto teniendo en cuenta nuestro estado de forma y que los 117 kms de la prueba parecen cualquier cosa menos sencillitos. Ya me he apuntado, como gran parte del pelotón, pero me marco como meta el intentarlo sin muchas aspiraciones. Me veo parando en alguna etapa intermedia, quizás Cercedilla, para mi primer intento. Mis muchos kilos siguen siendo una mochila de la que está siendo muy difícil deshacerme y no tengo yo muy claro que pueda elevarlos a los mil y muchos metros del Alto del León. Todo se verá de aquí al 3 de junio que tendremos que subirnos a las bicis e intentarlo.

Para la próxima semana, vuelta el pantano de Valmayor. 60 kilómetros de entrenamiento y un buen punto de medida del estado de forma.