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Los Nachos

Salida 170617

Los Nachos

Fecha: 17 de junio de 2017

Asistencia: 3 +1

Distancia: 35,22 kms.

Meteorología: para derretirse de calor a pesar del madrugón.

Ruta: Boadilla – Villanueva de la Cañada

A pesar del sugerente título, no me he pasado a los blogs culinarios , ni voy a dedicar los próximos minutos a destacar las cualidades gastronómicas del popular plato mexicano.  El título hace referencia al reencuentro, después de muchos años, de los dos Ignacios de la foto.  Las sonrisas lo dicen todo. A pesar de que, en el momento de retratarnos, ya estaba cayendo una buena calorina y que nos habíamos hecho algunos kilómetros pedaleando por los alrededores de Boadilla, no se puede esconder el gustazo por volvernos a ver, con más años, más kilos pero igual de amigos.

En lo deportivo, vuelta tranquila con un recorrido de lo más clásico donde, además, recuperamos la parada técnica para tomar el desayuno en la Cañada y, aunque no había huevos rotos ni tortilla, lo que causó cierto desencanto en el pelotón, no hicimos muchos ascos a los cafés y las tostadas.

Como siempre, y a pesar de que la ruta es bien conocida, improvisamos algún camino y añadimos alguna nueva variante. En algunos casos, como la subida de Romanillos, ya no por Romanillos por estar prohibida, sino paralelos a la autovía M-503, el recorrido nos supo algo agridulce. Agrio por no ser no estar a la altura, en espectacularidad, con el camino que atraviesa la finca, pero dulce en tanto en cuanto que la subida se hizo mucho más llevadera al no haber tramos con tanta pendiente como en el camino habitual. Habrá que ir acostumbrándose en cualquier caso a la vista de las últimas decisiones judiciales aunque, como casi todos los ciclistas de la zona, nos mantendremos a la espera de que haya una sentencia definitiva que nos permita seguir disfrutando de los caminos de este maravilloso paraje.

No sé si mi tocayo Nacho se atreverá a repetir, ya que llegó resoplando y recordándome a mis inicios por estos caminos, aunque espero que sí.  Lo mejor de la bici, como siempre he dicho, es el pelotón, la charla y el buen rollo y con buenos amigos todo esto está asegurado.

 

Ida y vuelta a Quijorna

Salida 270116_Perfil

Perfil de la ruta: Boadilla – Quijorna

Fecha: 27 de febrero de 2016

Asistencia: 4

Distancia: 47,8 kms.

Ruta: Ida y vuelta a Quijorna

Meterología: pues tampoco era para tanto.

Pues no, no eran muy halagüeños los hados la noche anterior: anuncio de temporal con amenaza incluso de nevadas durante la madrugada no hacían especialmente atractiva la salida de este sábado. Sin embargo, y a pesar de haber adelantado ya en media hora la salida por eso del horario de verano anticipado que nos marcamos, no fue ni el frío, soportable, ni la lluvia, casi ausente, ni el viento, que sopló a rachas pero poco, lo que más nos hizo sufrir, sino nuestro viejo amigo el barro que, acumulado a lo largo de la semana por las lluvias caídas, hizo de nuevo que cada pedalada fuera un poco más dura en las subidas y que las bajadas exigieran de toda nuestra destreza para, a pesar de ir con la vista bien fija en el suelo, no llevase nuestras ruedas a alguna rodada traicionera o a un engañoso peralte resbaladizo que diera con nuestros huesos en el suelo. Afortunadamente todos volvimos íntegros y sin magulladura alguna, aunque bien cansados y con las bicis acumulando un buen sobrepeso en forma de barro adherido.

El trayecto sólo incorpora una novedosa, para algunos, subida del 8% (unos 160 metros de subida en unos dos kilómetros) desde Villanueva de la Cañada hacia Valdemorillo por camino pedregoso y resbaladizo que, a medio recorrido, abandonamos para enfilar una bajada interesante a Quijorna. Dehesa bien bonita con paisaje espectacular que nos hace desembocar en el mismo pueblo.

Una vez abajo, ya más por cansancio que por falta de ideas, decidimos acortar y volver a Villanueva de la Cañada por la carretera M-521. Los escasos 4 o 5 kilómetros que separan ambos pueblos los hicimos en un santiamén: quizás por que nada que ver tienen la sensación de ligereza que da el pedalear sobre terreno asfaltado con los sufrimientos del camino habitual o quizás y también por el miedo de que alguno se nos lleve por delante con su coche. Poca seguridad que nos dan los recorridos por carretera.

Poco más de novedoso en la ruta más allá de la mejora técnica que, en forma de nuevo paso hacia la profesionalidad de un siempre innovador Santonja, ha incorporado en su bici: el monoplato. Cuando acabe de encontrar los pedales que le hagan “tilín“, no va a haber quién pueda con él.

La próxima semana descanso y retomamos a la siguiente.

Sesión doble de kilómetros

Servidor tras la paliza

Servidor tras la paliza

Fecha:      14 de junio de 2015

Ruta: Boadilla – Silla de Felipe II

Distancia: 83,67 kms

Meteorología: Un día ideal para hacer esta ruta. Nublado durante la mayor parte del trayecto, con ligera brisa fresca y alguna gota. Nada del temible calor habitual a estas alturas de junio

Como la ocasión lo merecía: ya llevaba un par de intentos para hacer este ida y vuelta al Escorial desde Boadilla (para algunos es ya la tercera vez, pero yo siempre había fallado), quedamos a una hora tan temprana como intempestiva: las 6:30h de un sábado…..¡¡eso duele!!, y me reafirma, cada día más, en que esta afición del ciclismo tiene un importante componente de masoquismo. De no ser así no se explicaría este amor por los madrugones de fin de semana.

Por aquello de no perder ni un minuto, al poco de acabar de montar bicis, activar los wikilocs de turno y acabar de desperezarnos, nos lanzamos por las dehesas de Romanillos rumbo al Guadarrama. Las lluvias de los días anteriores han asentado el polvo aunque no han sido suficientes para crear charcos, de lujo. De momento la ruta es bien conocida: Villanueva del Pardillo y subida del aeródromo donde, hasta los más osados que van siempre retándose en las subidas, racionan esfuerzos.. Llegada a un Colmenarejo desierto, que atravesamos hasta llegar a la fuente del Navazo ,desde donde, descendiendo por caminos, llegamos hasta el pantano de Valmayor que rodeamos por su parte norte enganchando con el inicio de una de nuestras clásicas salidas al Escorial: el parking de Navalquejigo. Momentos de disfrute en caminos en el bosque de encinas y fresnos para, tras ir cruzando las siete puertas (estas vez sí que contamos siete), llegar al Escorial.  Subida, primero al monasterio por los tres empinados tramos de calle que llevan desde la carretera hasta la entrada del monasterio y, de ahí, a la silla de Felipe II. Aunque, con el entrenamiento, algo he ido mejorando, sigo quedándome descolgado en estas subidas y llego, muerto como siempre, al final de cada una de ellas. Un, siempre compasivo Santonja, se me une en las subidas y me acompaña en mi sufrimiento: se agradece.

Desde allí, bajada por caminos llenos de piedras y subida posterior hasta Valdemorillo. En una de las bajadas sufrimos un pinchazo. Para incrementar mi confusión acerca de la cámara ideal, descubro que las cámaras rellenas de gel también se pinchan y, lo que es peor, no se pueden vaciar fácilmente y se sacan con mucha dificultad. Más información para decidir si, finalmente, evoluciono desde mis tradicionales cámaras de aire, aunque de momento nada definitivo.

Desde el cementerio de Valdemorillo tomamos un camino, técnico y en cuesta abajo, donde nos lanzamos a toda velocidad en la más pura inconsciencia. De hecho, ni unos moteros que competían por el camino con nosotros, logran pasarnos. Algún día nos vamos a dar una de aúpa….

Para finalizar la vuelta, una subida por Romanillos, donde a puro molinillo y ya tirando de las reservas de fuerza y vaciando lo poco que quedaba de agua en el bote, logro, a duras penas, llegar a la parte más alta con la ayuda de Santonja, que se vuelve a quedar para animar. Todo un detallazo. Si no es por él, me da que me tendría que haber bajado de la bici en el camino y subir andando.

Casi seis horas de bici después y sin haber parado a degustar nuestros típicos torreznos o tortillas, llegamos molidos, pero contentos, de vuelta a casa.

A pesar de la inevitable siesta y el arrastrarme por la casa el resto del día, las piernas no se han recuperado del todo hasta esta mañana de lunes como tampoco se ha desinflado el orgullo de haber superado con creces la ruta más larga que he hecho hasta el momento Todo un reto completado.