Archivo de la etiqueta: MTB Villanueva del Pardillo

Por fin multitud

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Degustando el pincho en el Pardillo

Fecha: 25 de febrero de 2017

Asistencia: 5 de los ex-habituales.

Distancia: 45,39 kms

Meteorología: Día casi de primavera con el sol luciendo y fresco, pero no demasiado.

Ruta: Circular Boadilla – Villafranca del Castillo

Ya se echaba de menos una salida como ésta en la que la principal motivación no eran los kilómetros, las medias o los desniveles acumulados sino el quedar y, con la excusa de montarnos en la bici, meternos un señor desayuno entre pecho y espada.

Cierto es que nunca los rigores del invierno nos había amedrantado y siempre habíamos conseguido salir todos, o casi todos, los sábados y hacernos nuestros cuarenta, cincuenta o sesenta kilómetros de rigor, pero, y quizás es que nos vamos haciendo mayores, este mes de enero y, sobre todo el de febrero, han sido de lo más raquíticos. Escasamente sumo unos tristes 175 kms en total a lo largo de los dos meses cuando, en tiempos no tan remotos, es lo que me hacía en un mes de lo más habitual. Tendremos que retomar impulso y buscar nuevas metas para no perder estos estupendos momentos.

Quizás porque todos pensemos lo mismo, se ha puesto encima de la mesa el reto de hacernos la MTB Madrid-Segovia 2017. Todo un reto teniendo en cuenta nuestro estado de forma y que los 117 kms de la prueba parecen cualquier cosa menos sencillitos. Ya me he apuntado, como gran parte del pelotón, pero me marco como meta el intentarlo sin muchas aspiraciones. Me veo parando en alguna etapa intermedia, quizás Cercedilla, para mi primer intento. Mis muchos kilos siguen siendo una mochila de la que está siendo muy difícil deshacerme y no tengo yo muy claro que pueda elevarlos a los mil y muchos metros del Alto del León. Todo se verá de aquí al 3 de junio que tendremos que subirnos a las bicis e intentarlo.

Para la próxima semana, vuelta el pantano de Valmayor. 60 kilómetros de entrenamiento y un buen punto de medida del estado de forma.

 

 

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Árboles singulares y jabalíes

 

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Posando junto al Guadarrama

Fecha: 16 de enero de 2016

Asistencia: Los tres habituales de los paseos tranquilos.

Distancia: 47,42 kilómetros.

Ruta: Boadilla – Villanueva del Pardillo

Meteorología: De lo mejor. Ni una nube y una temperatura de los más suave para las alturas de enero en la que nos encontramos.

Hala, mira qué naturales hemos salido en el Selfie del día. Gracias a la larga experiencia de nuestro experto oficial en esto de hacer fotos con el móvil, cada día nos permitimos poses más osadas. Para que se note que vamos con los avances “tecnológicos”, para la próxima salida nos llevamos el palito selfie y esto ya va a ser el acabose.

Yendo a lo que de bitácora ciclista tiene este blog, decir que la ruta fue de lo más improvisada. Aunque ya es tradicional no saber, cuando quedamos, hacia donde nos dirigimos, lo de este sábado fue, quizás, una vuelta de tuerca más en la improvisación se refiere: salimos de nuestro tradicional punto de salida en Viñas Viejas para dirigirnos hacia la Finca Romanillos. Aunque se han traído ovejas desde Ávila, por aquello de que la trashumancia sigue viva, los habituales mastines que las acompañas y protegen no hicieron acto de presencia y no tuvimos que dar el acelerón habitual que nos marcamos en casi todos nuestros encuentros. Se agradece porque a esas horas aún llevamos el desayuno sin digerir y no son buenos los sobresaltos para la digestión.

Atravesamos Villafranca del Castillo y nos dirigimos hacia Villanueva de la Cañada. Tras dejar atrás la ermita de la Virgen del Soto bordeamos el pueblo y enfilamos hacia el aeródromo. Parecía que íbamos a repetir una de nuestras tradicionales visitas al Aulencia, sin embargo, en lugar de subir la cuesta que nos lleva hasta Colmenarejo, nos damos media vuelta: Santonja se nos queja a de la rodilla y no es plan, a pesar de que el chico es bien sufrido y, por no molestar, no dice ni mú, sufrir sin necesidad.

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Alcornoque singular ribera Guadarrama

A partir de ahí, vuelta por la Ermita y, en lugar de subir por Romanillos, bordeamos el Guadarrama, primero en dirección Villanueva de la Cañada y luego de vuelta. Durante el camino se nos cruzan un par de jabalíes, los primeros que vemos en la zona, y descansamos en este alcornoque singular que aparece en la foto a degustar nuestras barritas energéticas. Todo de lo más natural.

Finalizamos la vuelta atravesando la urbanización El Bosque donde hicimos parada para desayunar. De lo más gastro-ciclista que nos ha quedado el tema.

Próxima semana, más.

 

Bien por el puente….casi 90

Salida04122015Fecha: Puente de diciembre.

Asistencia: cuatro en la primera y dos en la segunda.

Distancia. 47,53 kms y 39,38 kms….los casi 90 del fin de semana.

Desnivel: Suavito. 743 metros en la más empinada de las rutas, pero muy extendidos a lo largo del recorrido.

Rutas. Ida y vuelta al teleférico de la Casa de Campo e ídem a la presa del Aulencia

Meteorología. Fresquete, que no frío, con un sol maravilloso el sábado y nubes sin lluvia el lunes. Nada fuera de lo esperable de un primer fin de semana de diciembre.

En previsión del incremento de peso que se nos aproxima con las navidades, comidas y cenas de empresa, los mantecados y comilonas ofrecidas por la familia propia y política, este fin de semana, y el que viene, son claves para no llevarse sustos con la báscula. Por ello, y porque he conseguido compinches para un par de días, le he dado un poco de acción a mis piernas y he conseguido echar unas buenas horas encima de la bici. Ninguno de los dos recorridos era nuevo, pero tampoco se han echado de menos las novedades. Uno era el de la Casa de Campo con paso por el teleférico y los caminos que, desde allí, nos llevan hasta su cara oeste y el otro era un ida y vuelta a la presa del Aulencia, que siendo bonito, ahora ya con los árboles pelados y con no mucha agua, pierde parte de su atractivo paisajístico.

El sábado no nos atrevimos a más, y no por falta de ganas, ya que, en el pelotón, se barajó insistentemente una segunda subida a la Morcuera desde Lozoya, pero la previsión de llevarnos largas horas en el atasco de salida del puente en lugar de sobre la bici nos hizo desistir. No faltarán ocasiones de intentarlo más adelante.

El lunes, que fue salida sorpresa porque no estaba prevista, tras comilona con amigos, que para todo dio el sábado, salta la liebre y Toni me propone salida tranquila. Como soy facilón, el lunes aparecí enfundado en la segunda equipación, que la primera aún andaba colgando del alambre tras el preceptivo lavado, nos plantamos a las 8:30h, segundo madrugón del puente, para darnos una vuelta. Aunque la idea era algo tranquilo, nos animamos y decidimos hacernos la subida del aeródromo. Una buena cuesta que, saliendo del aeródromo de Villanueva del Pardillo, de ahí el nombre, nos lleva hasta casi los alrededores de Colmenarejo y, con un ligero desvío, a la presa del Aulencia. A diferencia de otras salidas, pocos ciclistas nos encontramos y, en los pocos metros de carretera que pasamos, mucho más tráfico del que conocíamos por salidas anteriores, a pesar de ser un día casi festivo.

Tras devorar barritas energéticas en la misma compuerta de desagüe del pantano y subidita desde la presa, volvemos bajando hasta el aeródromo para desandar lo pedaleado.

Salvo que, parece que los rebaños han vuelto a Romanillos, y con ellos los perros perseguidores de ciclistas, nada enturbió un entretenido paseo que acabó como empezó, con poco sol y mucha nube.

Objetivo cumplido: aunque la báscula no me ha dado ninguna alegría tampoco tuve que lamentar ningún susto al final del puente a pesar de que no me corté un pelopoco a la hora de sentarme a la mesa….¡¡qué duro es esto!!

 

Sesión doble de kilómetros

Servidor tras la paliza

Servidor tras la paliza

Fecha:      14 de junio de 2015

Ruta: Boadilla – Silla de Felipe II

Distancia: 83,67 kms

Meteorología: Un día ideal para hacer esta ruta. Nublado durante la mayor parte del trayecto, con ligera brisa fresca y alguna gota. Nada del temible calor habitual a estas alturas de junio

Como la ocasión lo merecía: ya llevaba un par de intentos para hacer este ida y vuelta al Escorial desde Boadilla (para algunos es ya la tercera vez, pero yo siempre había fallado), quedamos a una hora tan temprana como intempestiva: las 6:30h de un sábado…..¡¡eso duele!!, y me reafirma, cada día más, en que esta afición del ciclismo tiene un importante componente de masoquismo. De no ser así no se explicaría este amor por los madrugones de fin de semana.

Por aquello de no perder ni un minuto, al poco de acabar de montar bicis, activar los wikilocs de turno y acabar de desperezarnos, nos lanzamos por las dehesas de Romanillos rumbo al Guadarrama. Las lluvias de los días anteriores han asentado el polvo aunque no han sido suficientes para crear charcos, de lujo. De momento la ruta es bien conocida: Villanueva del Pardillo y subida del aeródromo donde, hasta los más osados que van siempre retándose en las subidas, racionan esfuerzos.. Llegada a un Colmenarejo desierto, que atravesamos hasta llegar a la fuente del Navazo ,desde donde, descendiendo por caminos, llegamos hasta el pantano de Valmayor que rodeamos por su parte norte enganchando con el inicio de una de nuestras clásicas salidas al Escorial: el parking de Navalquejigo. Momentos de disfrute en caminos en el bosque de encinas y fresnos para, tras ir cruzando las siete puertas (estas vez sí que contamos siete), llegar al Escorial.  Subida, primero al monasterio por los tres empinados tramos de calle que llevan desde la carretera hasta la entrada del monasterio y, de ahí, a la silla de Felipe II. Aunque, con el entrenamiento, algo he ido mejorando, sigo quedándome descolgado en estas subidas y llego, muerto como siempre, al final de cada una de ellas. Un, siempre compasivo Santonja, se me une en las subidas y me acompaña en mi sufrimiento: se agradece.

Desde allí, bajada por caminos llenos de piedras y subida posterior hasta Valdemorillo. En una de las bajadas sufrimos un pinchazo. Para incrementar mi confusión acerca de la cámara ideal, descubro que las cámaras rellenas de gel también se pinchan y, lo que es peor, no se pueden vaciar fácilmente y se sacan con mucha dificultad. Más información para decidir si, finalmente, evoluciono desde mis tradicionales cámaras de aire, aunque de momento nada definitivo.

Desde el cementerio de Valdemorillo tomamos un camino, técnico y en cuesta abajo, donde nos lanzamos a toda velocidad en la más pura inconsciencia. De hecho, ni unos moteros que competían por el camino con nosotros, logran pasarnos. Algún día nos vamos a dar una de aúpa….

Para finalizar la vuelta, una subida por Romanillos, donde a puro molinillo y ya tirando de las reservas de fuerza y vaciando lo poco que quedaba de agua en el bote, logro, a duras penas, llegar a la parte más alta con la ayuda de Santonja, que se vuelve a quedar para animar. Todo un detallazo. Si no es por él, me da que me tendría que haber bajado de la bici en el camino y subir andando.

Casi seis horas de bici después y sin haber parado a degustar nuestros típicos torreznos o tortillas, llegamos molidos, pero contentos, de vuelta a casa.

A pesar de la inevitable siesta y el arrastrarme por la casa el resto del día, las piernas no se han recuperado del todo hasta esta mañana de lunes como tampoco se ha desinflado el orgullo de haber superado con creces la ruta más larga que he hecho hasta el momento Todo un reto completado.

Hasta Valdemorillo

Sobre la presa del Aulencia

Sobre la presa del Aulencia

Fecha: 28 de marzo de 2015

Asistencia: 4 de 7

Meteorología: un día de calor de primavera

Ruta: Boadillla – Valdemorillo

Distancia: 49, 3 kms

Pues aquí que estábamos otra vez para hacer una ruta sencilla que midiera nuestro grado de forma de cara a las vacaciones de Semana Santa. Nos propusimos una salida tranquila por terreno conocido que nos permitiera medir si estábamos recuperados totalmente de las gripes y demás males invernales y, en algún caso, como punto de toque para saber si, al día siguiente, alguien – el, ese día, quejoso Ramírez -se atrevía a unirse al pelotón avanzado que iba a hacerse el Boadilla El Escorial del tirón.

Empezamos tirándonos por las cuestas de Romanillos hasta Villafranca donde, salvo algún campesino que había arado los caminos que habitualmente usamos, no encontramos mayores inconvenientes….bueno, miento, Santonja cae por tres veces en el terreno arado y, si no es porque el terreno estaba húmedo por las últimas lluvias, se nos habría hecho algo.

De ahí pasamos a Villanueva del Pardillo, y por la carretera del aeródromo, nos marcamos la subida hasta cerca de Colmenarejo para, desde los más alto. bajar a la presa del Aulencia donde nos tomamos la foto de la crónica de hoy. En lugar de hacer como siempre, y volver sobre nuestros pasos, atravesamos la presa y nos encaminamos hasta Valdemorillo por una cuesta que tampoco anda mal. Tabasco, con la excusa de que no puede con su alma, sale de avanzadilla y no hay quien le alcance hasta llegar a lo más alto. Curiosamente, servidor aguanta razonablemente bien las subidas, ¿empezaré a estar en mejor forma?….

Desde Valdemorillo, y pasando por el cementerio del lugar, nos aventuramos por una serie de caminos que, cuesta abajo, son una delicia (ni pensar la pesadilla que deben ser de subida) que nos llevan al cerro del Lobo y de a Villanueva de la Cañada donde repostamos en una de nuestras cafeterías habituales como punto previo a la vuelta por Romanillos donde, un cansado Tabasco, da señales de ir pagando su partido de pádel de la víspera.

La Semana Santa se ha pasado sin dar un pedal……ganas que tengo de volver. Espero que pronto tenga algo nuevo que incluir en este blog.