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La inconsciencia

Segovia 280517

Un poco antes de la Fuenfría

Fecha: 27 de mayo de 2017

Asistencia: Servidor en compañía de vecinos, amigos y un club de Boadilla.

Distancia: 9,4 kms + 36,81 kms + 9,4 kms.

Meteorología: Muy buen tiempo. Algo de calor pero no sofocante.

Ruta: Segovía-Cercedilla

Es lo que tiene. Si después de un mes de mayo totalmente aciago, en lo que a pedalear se refiere por culpa de comuniones y eventos familiares, a uno se le ocurre terminarlo con salida desafiante, por larga y por tener lo desconocido de su perfil, la cosa no puede ir muy bien. Si, además, se le ocurre unirse a un grupo con el que nunca ha salido y  no hacer ni por mirar el perfil de la ruta antes de comprometerse a salir, se asegura como único resultado el desastre más absoluto, como finalmente ocurrió, con humillante abandono y conversión final de feliz ciclista en piltrafa humana en los escasos 40 kilómetros de la ruta.

Por hacer un poco de  historia, todo empezó cuando, hace ya una semana, me propusieron una ruta entre Segovia-Boadilla por el puerto de la Fuenfría. Mis compañeros de correrías siempre me habían dicho que, en este sentido y por este puerto, el esfuerzo era menor, lo que no supe medir bien era que, a pesar de ser menor, seguía siendo una hombrada para alguien en mis condiciones.

Por eso de la inconsciencia, y un poco nublado por las ganas de hacer algún kilómetro bonito que, aunque no arreglase mis pobres estadísticas del mes de mayo, me hiciera recuperar sensaciones sobre la bici, me lancé y me comprometí.  Sin más reflexiones, el sábado por la mañana, quedé con un par de vecinos y tras unos 9 kilómetros y medio de bajada a través de la urbanización Las Lomas y atravesando El Carralero, nos plantamos en la estación de cercanías de Majadahonda para empezar nuestra aventura.

Tras parada en Cercedilla donde cambiamos de tren en un trasbordo de infarto en el que, entre bajada de un tren y subida en el otro, no tardamos más de ocho minutos, nos plantamos, a eso de las 10:30h en Segovia con muchas ganas un grupo de 17 ciclistas.

A pesar de alguna tentación de pasarnos por el acueducto a hacernos la foto de rigor, desistimos por no alargar más la jornada y dejando la ciudad por la academia de artillería del ejército de tierra, empezamos nuestra travesía.

 

Segovia 280517_2

En la estación de Segovia

Siempre he pensado que, son mejores las rutas donde lo duro está al principio y, una vez alcanzado algún hito importante, el resto puede ser un paseo. Esta ruta, a priori, cumplía con este enfoque, lo malo era que, el “hito” en cuestión, era la subida, en frío, a la Fuenfría: 20 kilómetros de rampas que, por el camino elegido, incluía desniveles de más del 12% al poco de empezar. No ocultaré que parte de la subida la hice a pié empujando la bici y agradeciendo a algún alma caritativa su acompañamiento moral bien dándome su rueda para subir o con palabras de ánimo. A los 10 kilómetros de la salida estaba exhausto. No sé cómo pero, tras un par de horas de sufrimiento y completamente agotado, conseguí coronar el puerto. Eso sí, me había acabado el agua que llevaba y las barritas energéticas hacía tiempo que mi cuerpo las había absorbido.

Por fin, pensaba, empezaba la cuesta abajo y el disfrutar. Pero, como dice el refrán, poco dura la alegría en el casa del pobre y tras una primera rampas de bajada a toda velocidad (creo que fue los únicos metros en los que lideré el pelotón) alguien decidió que, para acortar, nos tirábamos campo a través abandonando las pistas. Ni qué decir tiene que, el atajo, era un total pedregal donde estuvo la bici más tiempo encima de mi hombro que yo encima de ella. Si ya estaba cansado de subir, al poco estaba reventado de bajar, lo que nunca.

A esas horas, mis piernas hacía ya tiempo que me avisaban de que no daban más de sí por lo que, llegados a Cercedilla y ya empezando el camino hacia Navacerrada, no me lo pensé dos veces y, tras despedirme, me dí media vuelta y me tiré en busca de la estación de cercanías. Ni en mis mejores sueños, o peores pesadillas, quería pensar en los 50 kilómetros que aún nos faltaban para llegar a Boadilla.

Confieso que, tras la decisión, disfruté de lo que fue el mejor momento de la salida, ese instante en el que, parado en un bar, me tomé una coca-cola y medio litro de agua sentado a la sombra.

La historia da para poco más. Tras una hora en tren y recorriendo los 9 kilómetros y medio desde la estación de Majadahonda hasta casa con un dolor de culo como pocas veces he tenido, llegué a casa, me duché y me derrumbé en  el sofá.  El resto del pelotón, según me contaron luego, llegó hasta Torrelodones y también optó por vuelta a casa en tren.

Lecciones aprendidas….muchas: ojo con los desafíos, necesidad de ponerme en forma urgentemente y confirmación de que una de las mejores decisiones que he tomado esta temporada es la de no apuntarme a la Madrid-Segovia. No estoy todavía a la altura, aunque eso sí, nada de abandonar. A seguir con más ánimo y a dedicar más tiempo a la bici, sea como sea. Esta ruta me la apunto en el debe y, más pronto que tarde, la apuntaré entre mis logros.

Árboles singulares y jabalíes

 

Salida160116

Posando junto al Guadarrama

Fecha: 16 de enero de 2016

Asistencia: Los tres habituales de los paseos tranquilos.

Distancia: 47,42 kilómetros.

Ruta: Boadilla – Villanueva del Pardillo

Meteorología: De lo mejor. Ni una nube y una temperatura de los más suave para las alturas de enero en la que nos encontramos.

Hala, mira qué naturales hemos salido en el Selfie del día. Gracias a la larga experiencia de nuestro experto oficial en esto de hacer fotos con el móvil, cada día nos permitimos poses más osadas. Para que se note que vamos con los avances “tecnológicos”, para la próxima salida nos llevamos el palito selfie y esto ya va a ser el acabose.

Yendo a lo que de bitácora ciclista tiene este blog, decir que la ruta fue de lo más improvisada. Aunque ya es tradicional no saber, cuando quedamos, hacia donde nos dirigimos, lo de este sábado fue, quizás, una vuelta de tuerca más en la improvisación se refiere: salimos de nuestro tradicional punto de salida en Viñas Viejas para dirigirnos hacia la Finca Romanillos. Aunque se han traído ovejas desde Ávila, por aquello de que la trashumancia sigue viva, los habituales mastines que las acompañas y protegen no hicieron acto de presencia y no tuvimos que dar el acelerón habitual que nos marcamos en casi todos nuestros encuentros. Se agradece porque a esas horas aún llevamos el desayuno sin digerir y no son buenos los sobresaltos para la digestión.

Atravesamos Villafranca del Castillo y nos dirigimos hacia Villanueva de la Cañada. Tras dejar atrás la ermita de la Virgen del Soto bordeamos el pueblo y enfilamos hacia el aeródromo. Parecía que íbamos a repetir una de nuestras tradicionales visitas al Aulencia, sin embargo, en lugar de subir la cuesta que nos lleva hasta Colmenarejo, nos damos media vuelta: Santonja se nos queja a de la rodilla y no es plan, a pesar de que el chico es bien sufrido y, por no molestar, no dice ni mú, sufrir sin necesidad.

Salida160116_2

Alcornoque singular ribera Guadarrama

A partir de ahí, vuelta por la Ermita y, en lugar de subir por Romanillos, bordeamos el Guadarrama, primero en dirección Villanueva de la Cañada y luego de vuelta. Durante el camino se nos cruzan un par de jabalíes, los primeros que vemos en la zona, y descansamos en este alcornoque singular que aparece en la foto a degustar nuestras barritas energéticas. Todo de lo más natural.

Finalizamos la vuelta atravesando la urbanización El Bosque donde hicimos parada para desayunar. De lo más gastro-ciclista que nos ha quedado el tema.

Próxima semana, más.

 

Desayuno en el Pardo

Parada en El Gamo del Pardo

Parada en El Gamo del Pardo

Fecha: 6 de junio de 2015

Asistencia: 4 de 7

Ruta:  Boadilla – El Pardo

Distancia: 69,76 kms.

Meteorología: Calor, mucho calor. Los botes de agua tuvieron que ser rellenados más de una vez para aguantar el paseo.

No se puede improvisar más: habiendo quedado para ir al Escorial, acabamos en el Pardo….y eso que, al empezar, por aquello de que no habíamos madrugado todo lo que habíamos previsto, decidimos hacer algo más corto y volver temprano. Pues ni por esas, cayeron 70 kilómetros de aúpa en uno de esos días de solano que hacen afición. Será el carácter hispano ese que nos caracteriza.

Nada de lo que quejarse, sin embargo. Buen ambiente, mucho pedaleo, desayuno con pincho en El Gamo del Pardo y, lo mejor, el descubrimiento de una variante técnica con pendientes de escándalo, curvas de 180 grados y toboganes de puro profesional que, a la altura de los túneles de la M-40 y tras bordear el campo de golf, nos hace sentirnos como en un vídeo de esos que, a veces, vemos en Youtube, con algún “pirao” de protagonista que se pasa todo el rato al borde del despeño.

Se nota, además, que el personal está en plena operación bikini y no dejan de cruzarse con nosotros hordas y hordas de ciclistas y corredores dejándose la piel y parte de los excesos del invierno en cada cuesta. Un día perfecto de finales de primavera.

Como nota ciclista, simplemente comentar que nuestro Santonja está cada vez más enamorado de la bici que se ha alquilado y ya ha encargado una de 29′ para el próximo fin de semana. Una preciosa Trek Fuel EX 9 29. Para celebrarlo, toca jornada intensiva el sábado que viene y paseo al Escorial, esta vez, sí, con madrugón ya acordado entre los ultras del pelotón. A las 6:30 donde siempre.

Iremos contando.

Aprovechando el festivo

La bici: Merida Big Seven CF Edition 2014

La bici: Merida Big Seven CF Edition 2014

Fecha:   4 de junio de 2015, Corpus Christi

Asistencia: Aunque se había organizado a última hora para el jueves, fallo para apuntarme a salida con Vicente al que le debía este paseo.

Ruta: Boadilla – Valdemorillo

Distancia: 50,9 kms.

Meteorología: Día duro de calor a pesar del madrugón

A los que nos gusta el campo ya un poco quemado e ir por caminos bien secos y polvorientos, esta ruta no tiene desperdicio. Pocos kilómetros de carretera, escasamente los que cruzan Villafranca del Castillo y los que hay que hacer para cruzar Valdemorillo antes de llegar al cementerio y mucho subir y bajar por caminos de dehesa entre encinas, fresnos y pinos llenos de piedras y polvo.

Esta vez el paseo empieza a las 7:45h para enfilar hacia Romanillos. La primera cuesta, aún fríos, de Las Lomas duele, pero la bajada hasta el Guadarrama, esta vez sin perros sueltos que nos persigan, nos pone a tono enseguida. Kilómetros de rodadura por Villafranca del Castillo y primeras subidas a la salida del Villanueva del Pardillo. Seguimos hasta al aeródromo para subir dirección Colmenarejo y llegar a la presa del Aulencia.

Vicente y yo en la Presa del Aulencia

Vicente y yo en la Presa del Aulencia

Por aquello de ponerle un pero, se ve que, por la falta de agua, la capa de algas que cubre la superficie el pantano le da un color verde bastante poco saludable y sospechoso. Toda una lástima ya que el paisaje es espectacular, casi tanto como los últimos metros de bajada que, esta vez, casi consigo hacer sin bajarme de la bici (exagero un poco). Todo un reto para próximas ocasiones.

Ya al otro lado de la presa, tomamos nuestras barritas energéticas, aún no hemos caído en las garras de los geles, y empezamos la subida a Valdemorillo. La verdad sea dicha, las piernas ya empiezan a quejarse, pero conseguimos subir incluso adelantando a alguno que otro.  Poco que contar ya hasta que, cruzando el pueblo, recorremos paralelos la tapia del cementerio y nos lanzamos cuesta abajo por los caminos que nos llevan hasta Quijorna. El entusiasmo de la bajada me hace pinchar, aunque más que un pinchazo parece un reventón. Las piedras y la velocidad a la que bajamos seguro que están detrás del incidente, ya que no encontré clavo alguno al cambiar la cámara. Se abre interesante, y por lo que parece, recurrente debate sobre la idoneidad de las cámaras de gel o las famosas tubeless. Sigo sin tenerlo claro.

Tras el pequeño incidente, retomamos el descenso y, a pesar de algunas dudas, encontramos el camino correcto y, al poco, llegamos a Villanueva de la Cañada, donde, tras rellenar los botes de agua, nos volvemos a Boadilla subiendo Romanillos. Por el camino nos vamos encontrando con más de un damnificado de la calorina que se está dejando sus últimas energías en la subida. Nadie dijo que esto fuera sencillo.

El descanso del guerrero

El descanso del guerrero

Para cerrar el día, nada como unas cervecitas para darle un digno colofón de la etapa, eso sí, como no había nada abierto no nos quedó más remedio que tomarlas en el Burger King, donde, como todos sabemos, no están al uso los tradicionales torreznos y tortillas con los que solemos homenajearnos.

Para la próxima no pueden faltar.

Recuperando la forma

Pelotón sobre túneles del Pardo

Sobre los túneles del Pardo (M-40)

Fecha: 23 de mayo de 2015

Asistencia: 3 de 7. El pelotón está cada vez más fragmentado entre profesionales (domingo) y pelotón (sábado).

Ruta: Boadillla- Somontes

Distancia: 59,24 kms

Meteorología: Día de primavera sensacional. Algo de viento a primera hora que daba sensación de frío pero que se agradeció, y no poco, a medida que fue subiendo el sol.

Este mes de mayo está dando al traste con el deporte. Entre las comuniones, propias y las de familiares y allegados, se está haciendo especialmente complicado agenciarse un rato para dedicarle al pedal, lo que unido a que en este país poner lechuga en una celebración es considerado de mal gusto y que el agua está muy bien para las ranas, pero sólo para ellas, está destrozando la poca forma que, algún día, conseguimos tener. Eso sí, las princesas y los almirantes están guapísimos y disfrutan su día como locos….en fin, todo sea por ellos.

El sábado, por aquello de no volver tarde, quedamos a las 7:30 donde siempre con la intención de llanear para no acabar reventados tras casi un mes de inactividad. Improvisando como siempre decidimos ir al Pardo pero marcándonos como límite las 10:30h, hora a la que, estuviéramos donde estuviéramos, nos volveríamos. Así que, con un plan tan laxo como éste nos lanzamos hacia el Monte de Boadilla donde, la inactividad, el madrugón y los excesos de la noche anterior nos pasaron factura a dos de los tres del pelotón que resoplábamos como parturientas en cada repecho. El tercero, Ramírez, ni se inmutó manteniendo su ritmo de 200 palabras por hora sin despeinarse. Envidia que da esto de estar en forma.  Afortunadamente, fuimos recuperando el tono poco a poco y, aunque a ratos íbamos a ritmo de Verano Azul, fuimos cogiendo velocidad para, al final de la etapa, conseguir una media de 16,7 kms / h que no estuvo tan mal.

Una vez en la Casa de Campo y tras alcanzar la carretera de El Pardo por Mirasierra, nos dio la hora, y como Cenicienta a medianoche, nos dimos las vueltas marcándonos una subida a boca de los túneles del pardo donde nos tomamos la foto de está crónica. A diferencia de nuestra heroína de cuento, no perdimos ningún zapato de cristal, aunque sí que se rompió la suspensión trasera de Santonja, lo que unido a que ya le está picando el gusanillo de cambiar de bici, nos da pavor saber cómo acaba su visita a la tienda esta semana. No hay nada más peligroso con un Santonja con la Visa en Mammoth y con intención, consciente o inconsciente, de compra. Ya veremos en qué acaba la cosa.

Por cierto, tampoco esta vez faltó pincho de tortilla, Coca Cola, tostada y café.

La semana que viene, vuelve a tocar comunión, por lo que me da que, salvo que negocie bien salida entre semana, me toca volver a dejar colgada la bici en el trastero. Ya veremos.

Salida a la Casa de Campo con vuelta por el muro

Fecha: 18 de octubre de 2014

Cerves del final

Cerves del final

Asistencia: 6/8 (recuperamos para el pelotón a Joseli después de una larga ausencia que ya se extendía desde antes del verano)

Ruta: Casa de Campo con vuelta por el muro

Estrenos: Nueva (y deslumbrante) luz de Jorge que se une a los adeptos a las salidas nocturnas

Después de más de un año publicando la crónica de nuestras salidas ciclistas en la coctelera, el lunes pasado me llevé la desagradable sorpresa que lo habían cerrado y había perdido todos mis posts anteriores.  Tras llamarles han quedado en intentar recuperarlos aunque, sí o sí, ya no me ha quedado más remedio que migrar a otra plataforma. Pido un poco de comprensión ante la natural torpeza del novato en este nuevo soporte. Espero superar la natural torpeza publicado un par de entradas.

Yendo a la crónica del sábado, esta semana, a pesar de que hubo algún intento de quedar en algún lugar lejano y repetir salida exótica (subida a la silla de Felipe II) , decidimos partir desde nuestro punto habitual en Boadilla asustados por lo que nos contaban los colegas sobre la cantidad de barro que había en el campo.

Tras unos primeros kilómetros de rodaje por el monte de Boadilla y vuelta al campo de golf de Las Rejas, llegamos al Monte del Pilar donde, por fin, conseguimos que algún rayo de sol nos ilumine: hasta el momento, protegidos por los árboles y por lo bajo del sol a las 8 de la mañana, habíamos pasado más bien fresquete que habíamos suplido subiendo el ritmo de pedalada.

El pelotón avanza a buen ritmo y algún que otro pique donde van cambiando los protagonistas en función de si el tramo es de subida, Jorge y Santonja, o es de bajada, el resto.

Tras atravesar Aravaca, cruzamos la carretera de Castilla y entramos en la Casa de Campo donde, en lugar de dirigirnos al Lago como siempre,  la rodeamos por el sube-baja del muro: esquivamos el camino para atravesar el parque por estrechos senderos bastante técnicos donde el pelotón se estira y, en alguna ocasión, nos pasa alguna ciclista que llama la atención, a algunos por la bici, a otros por la velocidad y a todos por lo mona.

Llegados a la puerta de Somosaguas, nos volvemos a Boadilla pasando por la Quirón, la Finca y Monte Príncipe. Ya en el monte de Boadilla, nos vamos al sendero que cruza en diagonal el bosque y que, todo cuesta abajo, estrecho y mojado por las últimas lluvias, hace las delicias del personal que se tira a tumba abierta a velocidad de escándalo.

Como volvemos temprano, paramos a desayunar, donde damos buena cuenta de tortillas, tostadas y todo lo que nos ponen por delante. Aquí tomamos la foto de la crónica del día.

La próxima semana más y, aprendiendo de mis errores, me guardo copia de la crónica en mi PC…que ya se sabe que los blogs los carga el diablo.