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La dura vuelta al cole

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Cruzando el Guadarrama

Fecha: 3 de septiembre de 2016

Asistencia: Sólo tres.

Distancia:  55,07

Ruta: Bajada al puente de hierro

Meteorología: Calor, como no puede ser de otra manera.

A pesar de las buenas intenciones con las que empecé mis vacaciones, no pude hacer más allá de unos escasos 50 kilómetros en total por culpa de las lesiones. La forma se fue tan pronto como los kilos que había perdido, volvieron ….algo debieron ayudar las cervezas y los fritos del chiringuito, pero de eso, no toca hablar ni aquí ni ahora. Me barruntaba una vuelta difícil al cole cuando cargaba cachivaches y familia en el coche para volver a la rutina.

Ya ,de vuelta en Boadilla, con muchas ganas de recuperar las rutas que tanto hemos disfrutado en los últimos años, no pude resistir la tentación de volver a enfundarme mi apretadas prendas de ciclista y volver a desafiarme con las bien conocidas rutas de encinas y polvo que me han visto arrastrarme a lo largo de los últimos años.

Así que, sin mucha dilación, y con toda la disposición e ilusión del mundo, empecé con el ritual de mensaje arriba y abajo del grupo de Whatsapp para ver quién iba a lanzarse al monte pero, para mi sorpresa, comprobé que el grupo no andaba con muchas ganas. Unos pensando en retos de mayor calado de los que, por mi forma, no me veía, y otros por razones de diversa índole y naturaleza, al final sólo conseguí enredar al de siempre, Santonja, y a San Pío, que, por esta vez, dejó aparcados sus grandes rutas y se avino a dar una vuelta tranquila con nosotros.

Sufrí, esa es la verdad. Aunque mantuve el tipo con cierta dignidad durante los primeros kilómetros de llaneo desde Boadilla a Brunete y por el Monte del Sacedón, las subidas del final, por orden, la subida del Guadarrama hasta los alrededores de Villavicioas de Odón, la subida, de  nuevo, desde el Guadarrama a la carretera de los Pantanos y, por último, la subida por la calles Tajo y Miño de la urbanización del Bosque acabaron conmigo. No lo oculto: completé los últimos kilómetros totalmente deshidratado, ya apretaba el calor con ganas, y casi exhausto. La temporada va a ser dura si no consigo volver a coger un poco de forma.

Como anécdota de la salida, el aguerrido Santonja se tomó como desafío personal el cruzar el río Guadarrama sin bajarse de la bici. Casi lo consigue. Un par de piedras en el lecho se lo impidieron e hicieron que sus botas se convirtieran en improvisados acuarios que no se secaron, a pesar de las altas temperaturas que sufrimos a la vuelta, hasta después de llegar de vuelta a casa.

En fin, a seguir: el ánimo no falta y ya se barrunta algún que otro desafío interesante para la temporada que viene….alguien habló de la Madrid – Lisboa….Ya veremos.

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Barro, sudor …….y más barro

Fecha:  15 de noviembre de 2014

Pelotón en la ribera del Guadarrama

Pelotón en la ribera del Guadarrama

Asistencia: 7 / ( 8+ 4). Crece el pelotón con nuevas incorporaciones.

Ruta: Monte del Sacedón de nuevo

Distancia: 56,41 kms.

Meteorología: Día soleado y nada frío, puro contraste con la semana lluviosa que hemos tenido.

Esta salida se nos incorporan al equipo cuatro miembros nuevos. Alguno ya había salido con nosotros alguna vez, como era el caso de Raúl y Carlos, pero para otros, Miguel Ángel y Pablo, ésta era su primera vez con nosotros. Todos resultaron unos ciclistas de muy alto nivel y unos compañeros estupendos. El pelotón va tomando fuerza poco a poco con gente de máxima calidad.

Todos nos plantamos pletóricos a las 8 de la mañana en el sitio habitual. Tras algún incidente inicial, como el pinchazo de Carlos y una caída de Jorge haciendo algún caballito, nos ponemos a dar pedales.  Aunque teníamos prevista una salida pasando por Río Chico, ruta que hemos venido llamando, familiarmente, como la salida del Paredón, cambiamos de planes sobre la marcha y decidimos intentar algo mas suave en vista de que la semana había sido lluviosa y preveíamos barro.

Nos encaminamos a Romanillos y nos tiramos cuesta abajo para alcanzar el Guadarrama. Salvo Raúl, que se nos marca una bajada a calzón sacado, todo el pelotón sufre el primer contacto con charcos y barros que nos hacen bajar con un extra de precaución y resbalando todo el camino. Una vez alcanzado el río, nos encaminamos a la carretera de Brunete, que seguimos hasta la entrada de la urbanización de la Raya del Palancar, que bordeamos para desviarnos hacia el oeste e ir a Brunete por caminos que andan absolutamente embarrados, que hacen pesadas nuestras bicis haciendo el camino especialmente duro como pocas veces antes lo habíamos sufrido. Ya, en esos primeros momentos, empiezo a darme cuenta que el pelotón está muy en forma quedándome, en casi todas las subidas, como coche escoba del pelotón y subiendo rezagado bien en solitario o acompañado por un compasivo Miguel Ángel.

Desde Brunete rodamos a Sevilla la Nueva y nos metemos en el Monte del Sacedón donde, a pesar del barro (lo encontramos por todas partes) nos atrevemos a bajar por una senda de a uno que descubrimos en la salida anterior y que hace las delicias de todos.  De allí retomamos nuestro el camino habitual y nos encaminamos al puente del ferrocarril abandonado de Parque Coimbra. En muchos tramos tenemos que ir saliendo del camino ya que las bicis se quedan atrancadas en el barro e incluso las ruedas de alguno se bloquean por la cantidad de barro adherido.

La vuelta la hacemos por Villaviciosa de Odón, atravesamos el pueblo y volvemos por los páramos que separan el pueblo de la M-50, que cruzamos por un tunel de servicio y enganchamos con la Ciudad del Santander. Afortunadamente, en ese momento, Carlos debe asistir a una call y paramos. Los minutos de descanso que la espera nos ofrece nos sirven para recuperar el aliento y afrontar los últimos kilómetros. Finalmente volvemos a casa totalmente extenuados, al menos yo, pero con ánimo para la siguiente.

El reto ha sido duro, pero son estos días los que curten. Próxima semana más.

Salida doble con refuerzo

Fechas:              19 y 21 de junio

En el puente de Hierro

En el puente de Hierro

Meteorología:   Sensacional en las dos ocasiones, la primera, por eso de que cuatro son los jueves del año que brillan más que el Sol y la segunda porque estrenábamos el verano.

Salida 19/06: 

Distancia:  47,08 kms

Media:       16,43 kms/h

Asistencia: 3/ (5+1)

Ruta:   Ruta del bombero

Salida 21/06:

Distancia:  41,34 kms

Media:13,44 kms/h, más bien paseito que ruta

Asistencia: 5/ (5+1)…..sólo nos faltó Joseli

Ruta: Ruta El Gasco

Primera vez, en nuestras excursiones ciclistas, que nos marcamos una salida doble en una semana. Aprovechando que el jueves era el Corpus Christi y que hacía un tiempo sensacional, liamos a Carlos, nuestra nueva incorporación al grupo, al que convencimos de darse un madrugón mortal los dos días para hacerse los más de 50 kms de distancia desde su casa hasta nuestro punto de partida habitual. A pesar de notarse que no tiene regularidad en sus salidas, es uno de los nuevos intoxicados por el virus del pedal, Carlos demuestra ser una ciclista notable con fina figura y capacidad de sufrimiento: cuenta con todos los mimbres, salvo la bici.

Bici de iniciación de Carlos

Bici de iniciación de Carlos

En este último punto, el de la equipación, demuestra andar un poco flojo ya que se nos marcó una Rockrider 3.1 a la que Santonja empezó denominando interesante reliquia para, al final, ya con algo más de confianza y un par de cervezas de confraternización que el camarero juraba que eran sin alcohol, acabó siendo la Pxxx MierXX que debía sustituir de forma urgente…..parece que la labor de convencimiento de Santonja está dando sus frutos y una nueva Specialized está a punto de pasar de la tienda a un feliz nuevo propietario.

Por mi parte, sigo resistiendo las constantes indirectas de Santonja que no sabe cómo convencerme de que cambie mi veterana BH por algo “más decente”. Esta vez me dejó su antigua Merida que, aún siendo de 26”, rueda bien, frena sensacional, pero pesa un poco más….sigo deshojando la margarita.

En cuanto a las rutas, fuimos conservadores, y nos acercamos a Parque Coimbra en la primera y a El Gasco en la segunda. Nada destacable en lo que a puro pedalear se refiere. Sin caídas ni golpes, lo más interesante, quizás, el descubrir que la subida por las calles de la urbanización de El Bosque se hacen más llevadera con parada y fonda en el bar de Fernando donde nos tomamos un reconstituyente a base de cebada y algún refresquito.

Semana que viene, parece que la cosa se anima, y tendremos nuevas incorporaciones y no me refiero sólo a la nueva bici del amigo Carlos sino a parte del vecindario que, al correrse la voz de nuestra correrías, parece animarse.